Centroamericanas y mexicanas en su larga ruta hacia Estados Unidos
Migración femenina, la otra catástrofe del sur
Por: Ma. Guadalupe Gómez Quintana (CIMAC) - Fecha publicación: 21/11/2007
Miles de mujeres y niñas centroamericanas cruzan indocumentadas cada año la frontera Guatemala-México con el afán de llegar a Estados Unidos. Nada las detiene: cansancio, hambre, enfermedad, ataques de pandillas, agresiones de policÃas y agentes migratorios, discriminación, secuestro, violaciones sexuales. Tampoco la latente amenaza de la muerte.
Proceden la mayorÃa de áreas rurales de Guatemala, donde la crisis económica provoca -como en toda Centroamérica- la pobreza extrema de más de la mitad de la población, que resulta en migración forzada, dice el Banco Mundial.
Campeche, Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Veracruz se convirtieron en una zona de paso de mujeres centroamericanas que se dirigen al norte. Transmigrantes, las llaman autoridades mexicanas.
No hay cifras precisas sobre su cantidad, casi todas lo hacen sin documentos migratorios o de ningún tipo. A veces llevan a sus hijas o hijos. La Dirección General de Migración y el Instituto Nacional de EstadÃstica de Guatemala reconocen el evidente incremento de mujeres migrantes que puede estar ya superando la cifra de varones.
El aumento sostenido de detenciones, deportaciones y rechazos de mujeres por las autoridades mexicanas -más de 200 mil al año, según cifras oficiales- confirma también la feminización de la migración.
Este fenómeno impacta, casi siempre negativamente, la vida de familias, comunidades y sobre todo a las migrantes, que se convierten en campo fértil para todo tipo de abusos en su recorrido.
Fabiola GarcÃa y Abner Paredes, del Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH) de Guatemala, coinciden con ONG y OSC en que representan 40 por ciento de la migración total de ese paÃs, 6 de cada 10 son mayas, jóvenes y madres, las más vulnerables y las que más expulsan de México.
Al igual que hondureñas, salvadoreñas, costarricenses y hasta nicaragüenses, tienen baja escolaridad o son analfabetas, varias son monolingües.
Perdieron la esperanza ante la falta de dinero para comida, medicinas, útiles escolares, ropa, zapatos, juguetes, para comparar jabón, toallas sanitarias, pañales. Se hartaron de esperar respuestas, dicen OSC y ONG, académicas y académicos, la Iglesia y aún instituciones gubernamentales. Huyen también de la violencia familiar.
Migrar requiere dinero. Venden entonces sus pertenencias, animales, piden prestado o echan mano de sus ahorros. En pocos casos, los familiares mandan desde México o EU.
Siempre hay cerca un pollero o coyote que las traslada. Un viaje en camión de Guatemala capital hasta la frontera México-EU cuesta de 15 mil a 25 mil quetzales (cada quetzal equivale a 1.4 pesos mexicanos). De ahà tendrán que cruzar a pie el desierto de Arizona.
Si reúnen de 20 a 30 mil quetzales, irán directo en avión hasta el aeropuerto de Los Angeles, con documentos apócrifos, revela Abner Paredes.
Sin embargo, para la mayorÃa esto es imposible y tienen que viajar prácticamente a pie, con paradas constantes en localidades donde trabajan y reúnen más dinero, si es que no son secuestradas, mueren o son detenidas en las estaciones migratorias.
El cruce
Toda la frontera entre ambos paÃses es hoy un enorme cedazo de 572.986 kilómetros por el que cruzan las mujeres indocumentadas de Centroamérica, junto con personas de Sudamérica y aún de Asia, que suman 24 millones al año, dice el Instituto Nacional e Migración (INM).
Antes los puntos de cruce eran las poblaciones guatemaltecas de San Marcos, La Mesilla y Huehuetenango, pero ante el endurecimiento de las acciones anti inmigrantes de autoridades mexicanas, lo intentan prácticamente en toda la frontera.
Es una presión demográfica sin precedentes. Rebasa la capacidad de vigilancia de autoridades y funcionarios de migración de ambos paÃses. Supera el éxodo que provocaron las guerras centroamericanas de los 80. Por eso endurecieron la frontera.
Migración pendular
A esta ola migratoria al norte se suman miles de mujeres mexicanas de Chiapas, Quintana Roo, Oaxaca, Guerrero quienes, al igual que las centroamericanas y con un perfil similar, con frecuencia no pueden irse de inmediato a EU, por lo que se emplean en la frontera, migrando en forma pendular.
De los Altos de Chiapas viajan hacia BahÃa del Carmen, Campeche, o a Cancún, Quintana Roo, para trabajar en hoteles, fábricas, asegura la Organización de Mujeres de la Unión de la Selva, Chiapas. También van al DF. Hay camiones especiales sólo para mujeres y no pocas son vÃctimas de tratantes que las explotan en el trabajo sexual.
Hasta hace poco, mexicanas y centroamericanas utilizaban el tren que pasaban por Palenque, pero suspendió su recorrido, luego de una violenta redada. Trasladaba hasta mil quinientas personas en cada viaje y las OSC hablan de viajes exclusivos de mujeres, sobre todo hondureñas, muchas de ellas con sus hijas e hijos de 5 a 10 años.
Sin tren, hoy están en Tenosique o Villahermosa y viajan a pie. En Palenque muchas rentan cuartos en espera de que vuelva a pasar, revelan las organizaciones. Ni el INM sabe con certeza cuál es ahora la ruta y es probable que el secuestro de mujeres se incremente, advierten.
En Tapachula, 9 de cada 10 trabajadoras del hogar son guatemaltecas, dice la académica Ana Monzón. Y una gran cantidad de trabajadoras sexuales son hondureñas y salvadoreñas, señala Rodolfo Casillas, de Flacso.
La confluencia de las migrantes en condiciones de alta vulnerabilidad fomenta la presencia de policÃas que intentan detenerlas, pandillas, traficantes de migrantes indocumentados, tratantes de personas, muchos de ellos vinculados entre sÃ.
'En Tapachula estamos trabajando porque tenemos que juntar dinero para pagarle a un señor de Filadelfia que viaja, transporta carros. El es trailero, arregla los papeles para llevarnos al Norte, a mÃ, a ella (compañera de trabajo) y a mi hermana. Nos va a llevar porque se va a casar con mi hermana.', dijo Diana trabajadora sexual hondureña, de 17 años, a Rodolfo Casillas.
Por eso, no es gratuito que Chiapas muestre uno de los Ãndices más altos de asesinatos con componentes de violencia sexual, indica Alejandro Cerda, del Ciesas.
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http://www.argenpress.info/nota.asp?num=049470&Parte=0
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Centroamericanas y mexicanas en su larga ruta hacia Estados
UnidosMigración
femenina, la otra catástrofe del surPor: Ma. Guadalupe
Gómez Quintana (CIMAC) - Fecha
publicación: 21/11/2007
Miles de mujeres y niñas centroamericanas
cruzan indocumentadas cada año la frontera Guatemala-México con el afán de
llegar a Estados Unidos. Nada las detiene: cansancio, hambre, enfermedad,
ataques de pandillas, agresiones de policÃas y agentes migratorios,
discriminación, secuestro, violaciones sexuales. Tampoco la latente amenaza de
la muerte. Proceden la mayorÃa de áreas rurales de Guatemala, donde la
crisis económica provoca -como en toda Centroamérica- la pobreza extrema de más
de la mitad de la población, que resulta en migración forzada, dice el Banco
Mundial. Campeche, Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Veracruz se convirtieron
en una zona de paso de mujeres centroamericanas que se dirigen al norte.
Transmigrantes, las llaman autoridades mexicanas.No hay cifras precisas
sobre su cantidad, casi todas lo hacen sin documentos migratorios o de ningún
tipo. A veces llevan a sus hijas o hijos. La Dirección General de Migración y el
Instituto Nacional de EstadÃstica de Guatemala reconocen el evidente incremento
de mujeres migrantes que puede estar ya superando la cifra de varones.
El aumento sostenido de detenciones, deportaciones y rechazos de mujeres
por las autoridades mexicanas -más de 200 mil al año, según cifras oficiales-
confirma también la feminización de la migración.Este fenómeno impacta,
casi siempre negativamente, la vida de familias, comunidades y sobre todo a las
migrantes, que se convierten en campo fértil para todo tipo de abusos en su
recorrido. Fabiola GarcÃa y Abner Paredes, del Centro para la Acción
Legal en Derechos Humanos (CALDH) de Guatemala, coinciden con ONG y OSC en que
representan 40 por ciento de la migración total de ese paÃs, 6 de cada 10 son
mayas, jóvenes y madres, las más vulnerables y las que más expulsan de México.
Al igual que hondureñas, salvadoreñas, costarricenses y hasta
nicaragüenses, tienen baja escolaridad o son analfabetas, varias son
monolingües.Perdieron la esperanza ante la falta de dinero para
comida, medicinas, útiles escolares, ropa, zapatos, juguetes, para comparar
jabón, toallas sanitarias, pañales… Se hartaron de esperar respuestas, dicen
OSC y ONG, académicas y académicos, la Iglesia y aún instituciones
gubernamentales. Huyen también de la violencia familiar. Migrar
requiere dinero. Venden entonces sus pertenencias, animales, piden prestado o
echan mano de sus ahorros. En pocos casos, los familiares mandan desde México o
EU. Siempre hay cerca un pollero o coyote que las traslada. Un viaje en
camión de Guatemala capital hasta la frontera México-EU cuesta de 15 mil a 25
mil quetzales (cada quetzal equivale a 1.4 pesos mexicanos). De ahà tendrán que
cruzar a pie el desierto de Arizona.Si reúnen de 20 a 30 mil quetzales,
irán directo en avión hasta el aeropuerto de Los Angeles, con documentos
apócrifos, revela Abner Paredes. Sin embargo, para la mayorÃa esto es
imposible y tienen que viajar prácticamente a pie, con paradas constantes en
localidades donde trabajan y reúnen más dinero, si es que no son secuestradas,
mueren o son detenidas en las estaciones migratorias. El cruceToda la frontera entre ambos paÃses es hoy un
enorme cedazo de 572.986 kilómetros por el que cruzan las mujeres indocumentadas
de Centroamérica, junto con personas de Sudamérica y aún de
Asia, que suman 24 millones al año, dice el Instituto Nacional e
Migración (INM). Antes los puntos de cruce eran las poblaciones
guatemaltecas de San Marcos, La Mesilla y Huehuetenango, pero ante el
endurecimiento de las acciones anti inmigrantes de autoridades mexicanas, lo
intentan prácticamente en toda la frontera. Es una presión demográfica
sin precedentes. Rebasa la capacidad de vigilancia de autoridades y funcionarios
de migración de ambos paÃses. Supera el éxodo que provocaron las guerras
centroamericanas de los 80. Por eso endurecieron la frontera. Migración pendularA esta ola migratoria al norte se
suman miles de mujeres mexicanas de Chiapas, Quintana Roo, Oaxaca, Guerrero
quienes, al igual que las centroamericanas y con un perfil similar, con
frecuencia no pueden irse de inmediato a EU, por lo que se emplean en la
frontera, migrando en forma pendular. De los Altos de Chiapas viajan
hacia BahÃa del Carmen, Campeche, o a Cancún, Quintana Roo, para trabajar en
hoteles, fábricas, asegura la Organización de Mujeres de la Unión de la Selva,
Chiapas. También van al DF. Hay camiones especiales sólo para mujeres y no
pocas son vÃctimas de tratantes que las explotan en el trabajo sexual.
Hasta hace poco, mexicanas y centroamericanas utilizaban el tren que
pasaban por Palenque, pero suspendió su recorrido, luego de una violenta redada.
Trasladaba hasta mil quinientas personas en cada viaje y las OSC hablan de
viajes exclusivos de mujeres, sobre todo hondureñas, muchas de ellas con sus
hijas e hijos de 5 a 10 años. Sin tren, hoy están en Tenosique o
Villahermosa y viajan a pie. En Palenque muchas rentan cuartos en espera de que
vuelva a pasar, revelan las organizaciones. Ni el INM sabe con certeza cuál es
ahora la ruta y es probable que el secuestro de mujeres se incremente,
advierten. En Tapachula, 9 de cada 10 trabajadoras del hogar son
guatemaltecas, dice la académica Ana Monzón. Y una gran cantidad de
trabajadoras sexuales son hondureñas y salvadoreñas, señala Rodolfo
Casillas, de Flacso.La confluencia de las migrantes en condiciones de
alta vulnerabilidad fomenta la presencia de policÃas que intentan detenerlas,
pandillas, traficantes de migrantes indocumentados, tratantes de personas,
muchos de ellos vinculados entre sÃ. 'En Tapachula estamos
trabajando porque tenemos que juntar dinero para pagarle a un señor de
Filadelfia que viaja, transporta carros. El es trailero, arregla los papeles
para llevarnos al Norte, a mÃ, a ella (compañera de trabajo) y a mi hermana. Nos
va a llevar porque se va a casar con mi hermana.', dijo Diana trabajadora sexual
hondureña, de 17 años, a Rodolfo Casillas. Por eso, no es gratuito que
Chiapas muestre uno de los Ãndices más altos de asesinatos con componentes de
violencia sexual, indica Alejandro Cerda, del Ciesas.
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http://www.argenpress.info/nota.asp?num=049470&Parte=0
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