Interessante, c'era oggi su repubblica tratta dal Pais. purtroppo ancora
non online
però...
SPOILER
SPOILER
c'è l'originale in spagnolo
http://www.elpais.com/elpaismedia/diario/media/200802/08/cultura/20080208elpepicul_1_Pes_DOC...
interessante specie il punto dove dice che tutto, tuttissimo dall'inizio
era pianificato per il capitolo 34 cioè per l'ingresso nella foresta. il
capitolo simbolo della saga per lei, in pratica
questa una sintesi
J. K. Rowling (Bristol, Inglaterra, 1965), Jo para los amigos, tiene la
misma mirada, aterrada y feliz, de Harry Potter, su personaje de ficción.
Escribió el primer libro porque lo necesitaba, y siguió escribiendo, hasta
el número siete, que aparece ahora (el 21 de febrero en España; como todos,
en Salamandra), sin mirar a los lados, sin fijarse en el gigantesco volumen
de adictos, niños, jóvenes, adultos, que han hecho de este enorme libro de
magia y realidad acaso el best seller más grande de la historia.
Harry Potter es su héroe; le salvó, y le ha dejado una secuela emocionante:
lo ha abandonado, pero no puede vivir sin él. Nos lo dijo este último
martes por la mañana en Edimburgo, donde vive desde hace años, en la única
entrevista que ha concedido a un medio español.
Le llevamos un queso asturiano, para recordarle su premio PrÃncipe de
Asturias de la Concordia, y saludos de la fundación que convoca esos
galardones.
Alguna vez ha hablado, en sus entrevistas, de otro gran solitario como
ella, de Francis Scott Fitzgerald. Nos pareció oportuno empezar por aquà a
hablar con ella de la soledad y de la muerte, y de la melancolÃa, que son
los asuntos que dominan en el último periodo de Harry Potter, acaso su
álter ego.
Pregunta. Suele hablar usted de Scott Fitzgerald, un melancólico.
Respuesta. SÃ, he hablado de él para hacer una distinción entre un escritor
que por naturaleza y talento tuvo el impulso de escribir y que no pudo
compaginar esa necesidad de escribir con su vida social. Lo mencioné porque
en estos dÃas tan mediáticos parece que existe la obligación de que el
escritor sea un personaje público. En mi caso, la gente piensa que, como
soy una escritora reconocida, deberÃa ser buena dando entrevistas y
saliendo en cámara. La gente espera verte disfrutar en programas de
televisión y que te guste ser un personaje público, un performer. Pero no
lo soy. Me gusta la vida del escritor. Disfruto de la soledad.
P. Es curioso, a veces en Harry Potter, sobre todo en las últimas entregas,
hay un grado de melancolÃa, y de soledad, que recuerda a Fitzgerald.
R. Indudablemente. Es la melancolÃa que nace de una pesadumbre. Y Scott
Fitzgerald tuvo dos pesadumbres: la pesadumbre de su talento y su necesidad
de crear y la pesadumbre de su vida privada, que era catastrófica. Esas dos
pesadumbres son suficientes como para llevar al alcoholismo a cualquiera.
P. Esas pesadumbres pueden venir de esa época entre la infancia y la
adolescencia, cuando llegan los fantasmas y se quedan contigo para siempre.
R. SÃ, creo que los adolescentes están muy cercanos a la muerte. Sienten
que se les presiona tanto que, para ellos, la muerte está a un paso. Son
personas muy frágiles. En Gran Bretaña hay una cultura de miedo hacia los
adolescentes, hacia la juventud en general. Y no deberÃa ser asÃ.
TendrÃamos que estar protegiéndoles en lugar de protegernos de ellos.
P. Habla de la muerte. En los libros seis y siete de Harry Potter la muerte
aparece no sólo como palabra o pensamiento, sino como una posibilidad, una
evidencia y una realidad.
R. El plan siempre fue ése, que la muerte apareciera ahÃ. Desde que era
niño hasta el capÃtulo 34 del séptimo libro, a Harry se le exige ser un
hombre mayor en cuanto que se le obliga a que asuma la inevitabilidad de su
propia muerte. El plan [de la serie de novelas] era que él debÃa tener
contacto con la muerte, y con la experiencia de la muerte. Y siempre fue
Harry, solo, el que deberÃa tener esa experiencia. Todo me lo planteé a
conciencia, porque el héroe tiene que vivir cosas, hacer cosas, ver cosas
por su cuenta. Es parte de ese aislamiento y de esa melancolÃa que conlleva
ser un héroe.
P. Ese capÃtulo 34 ["Tumbado boca abajo, con la cara sobre la polvorienta
alfombra del despacho donde una vez creyó estar aprendiendo los secretos de
la victoria, Harry comprendió que no iba a sobrevivir"] suena al principio
de Cien años de soledad, de GarcÃa Márquez.
R. Es muy halagador.
P. Es un libro sobre la muerte, y obviamente sobre la soledad, como el
suyo... El personaje de Cien años... acompaña a su abuelo a ver el hielo, y
usted lleva a Harry a visitar la muerte...
R. Para mà ese capÃtulo es la clave de todos los libros. Todo, todo lo que
he escrito, fue pensado para el preciso momento en que Harry se adentra en
el bosque. Ése es el capÃtulo que yo habÃa planificado durante 17 años. Ese
momento es el corazón de todos los libros. Y para mà es el verdadero final
de la historia. Aunque Harry sobrevive, de eso nunca hubo dudas, él llega a
alcanzar ese estado único y muy raro que es aceptar su propia muerte.
¿Cuántas personas tienen la posibilidad de aceptar su muerte antes de
morir?
P. Es una experiencia cercana a todos. Cuando uno ha visto la muerte en una
persona próxima se pregunta cómo será esa mirada que ya nunca veremos, qué
pasará después.
R. Definitivamente. Y me resulta extraordinario que a pesar de que todos
sabemos que vamos a morir, la muerte sigue siendo un misterio. Pensamos que
la muerte es como algo secreto que le ocurre a muy poca gente. Y de pronto
alguien cercano se muere y entonces cae la bomba. Harry tiene un
entendimiento precoz de la muerte, mucho antes de ese capÃtulo 34. Y eso
tiene un evidente paralelismo con mi vida. Si alguien de tu vida cercana se
muere, como se murió mi madre, se vuelve explÃcito el hecho de que la
muerte nos llega a todos. Y es algo con lo que has de vivir siempre.
P. Vivimos en épocas oscuras y tristes, lo dice usted en sus libros, y en
éste especialmente. ¿Cómo vive usted esta época?
R. Tengo que creer en la bondad de la gente. Creo que la gente es, por
naturaleza, buena. Pero actualmente sigo muy de cerca la polÃtica
americana. Estoy obsesionada con las elecciones en Estados Unidos. Porque
tendrá efectos profundos en el resto del mundo. La polÃtica exterior de
Estados Unidos en los últimos años ha afectado, para mal, tanto a su paÃs
como al mÃo.
P. ¿Y si tuviera una varita mágica, qué harÃa?
R. Quiero a un demócrata en la Casa Blanca. Y me parece una lástima que
Clinton y Obama tengan que ser rivales porque ambos son extraordinarios.
P. Esta mañana, al entrar en el hotel vi que llevaba The Times en la mano,
y en la portada habÃa una foto de Hillary llorando.
R. Bueno, era lágrima pequeñita. Y ella se puede permitir una lágrima de
vez en cuando. La vida polÃtica es muy dura para una mujer. Si no lloras,
eres una hija de puta. Y si lloras eres débil. Es difÃcil. En cambio, es
aceptable llorar para el hombre.
P. Soledad, muerte. Hablamos de cosas oscuras. A lo mejor la literatura va
de eso.
R. Bueno, creo que fue Tolkien quien dijo que todos los libros importantes
tratan sobre la muerte. Y hay algo de verdad en eso, porque la muerte es
nuestro destino y debemos afrontarlo. Todo lo que hacemos en la vida es un
intento de negar la muerte.
P. Dijo usted que veÃa su alma como algo imperecedero.
R. SÃ, es cierto. Pero también he dicho que tengo muchas dudas acerca de la
religión. Me siento muy atraÃda por la religión, pero al mismo tiempo
siento mucha incertidumbre. Vivo en un estado de flujo espiritual. Creo en
la permanencia del alma. Y eso queda reflejado en el último libro.
P. ¿Qué le hace feliz?
R. La familia y el trabajo, obviamente. Me considero tan afortunada de
tener una familia... Mis hijos son, por encima de cualquier cosa, lo más
importante. Aunque es muy difÃcil compatibilizar el escribir con ser madre.
P. Antes de venir a verla le pedà al guionista español Rafael Azcona que me
diese una pregunta para hacerle, y él me contestó que se lo preguntarÃa a
su nieta Sara, de seis años, que es adicta a Harry Potter.
P. Eso es genial.
R. Pero usted dice que hay que leer sus libros a partir de los siete años.
P. Bueno, mi hija mayor tenÃa seis cuando empezó a leerlos. Siempre supe
adonde iba con los libros. Asà que sÃ, pienso que un niño de seis puede
entender el primer libro [Harry Potter y la piedra filosofal] aunque el
final es bastante tenebroso. El quinto libro es el más oscuro de todos
porque hay una ausencia de esperanza, hay una atmósfera opresiva. Y creo
que por eso a la gente no le gustó tanto. Aunque hay lectores que prefieren
ese libro a todos los demás, pero son una extraña minorÃa. El quinto, el
sexto y este último no creo que sean adecuados para un niño de seis años.
P. ¿Y cuando escribió el primero, pensó en un lector determinado?
R. Ése es el problema. Yo lo llamaba cuento infantil porque el personaje
principal era un niño. Pero siempre fue un niño que quise hacer mayor. Y al
final es un hombre, un hombre joven pero un hombre. Eso es lo inusual en
libros infantiles: que el protagonista crezca. Y me alegra enormemente que
la gente siga leyendo y disfrutando de los libros. Ellos se hicieron
mayores con Harry Potter. Pero nunca pensé en los adultos como posibles
lectores.
P. Peter Mayer, el editor, que fue el primero al que escuché hablar de
Harry Potter en España, dice que la clave del éxito es que la serie se haya
convertido en lectura para adultos.
R. SÃ, es increÃble. Sólo ahora soy capaz de mirar atrás y darme cuenta de
todo. Durante 10 años no me permità pensar en ello. Creo que lo hice para
protegerme. Es muy difÃcil vivir con esa presión, pero vivÃa negando los
hechos, constantemente. Después de cada publicación hice un esfuerzo para
no leer ninguna crÃtica.
P. La literatura salva a la gente, o ayuda a salvarse. ¿Cómo le afectó a
usted escribir?
R. Le diré una cosa. A mà me salvó la vida el mero hecho de escribir el
primer libro. Siempre me dicen que el mundo que inventé es irreal; fue eso
lo que me sirvió para evadirme. SÃ, es cierto, es irreal hasta un punto.
Pero no porque mi mundo fuera mágico, sino porque todos los escritores se
evaden. Además, yo no lo hacÃa sólo para evadirme sino porque buscaba
aclararme con asuntos que me preocupaban. Asuntos como el amor, la pérdida,
la separación, la muerte... Y todo eso queda reflejado en el primer libro.
P. ¿Y qué más le dio ese primer volumen?
R. Puestos en un nivel prosaico, escribir ese libro me dio la disciplina,
el enfoque y la ambición, que en aquel entonces se reducÃa simplemente a
ver el libro publicado.
P. ¡Cómo serÃa el dÃa de la publicación!
R. Vi mi sueño hecho realidad. Fue un momento extraordinario. No me lo
creÃa, estaba extasiada. Y de forma casi inmediata sentà como si un tren me
estuviera empujando a toda velocidad por detrás, como en un dibujo animado.
Pensé: "¿Qué me ha pasado?". Tres meses más tarde recibà un adelanto
astronómico, según mis estándares de entonces. En esa época, alquilaba un
piso, no tenÃa seguro, ni ahorros. Llevaba ropa de segunda mano. Ya sabe,
el dinero escaseaba, y tener ese dinero de repente fue extraordinario. Esa
noche no pude dormir. Al dÃa siguiente empezaron a aparecer periodistas, me
dieron un premio importante, me llamaron de The Sun para comprar los
derechos sobre la historia de mi vida, y los periodistas empezaron a rondar
por delante de mi casa. Y le diré una cosa: aquello me dio mucho miedo.
P. ¿Por eso teme a los periodistas aún ahora?
R. No, no los temo. Recuerdo a un par de periodistas en particular que
intuyeron mi incredulidad y mi vulnerabilidad y me ayudaron. Uno de ellos
me dijo que tenÃa todo el derecho a mantener a mi hija aislada de la
prensa, porque siempre me negué a llevarla conmigo a las entrevistas y a
que le sacaran fotos. Le estoy hablando de la prensa de este paÃs, del
Reino Unido. Asà es como funciona.
P. Sus libros parece que están llenos de claves personales.
R. Tiendo a usar fechas significativas. Cuando necesito una fecha o un
número, uso algo que está relacionado con mi vida personal. No sé por qué
hago eso, es un tic. El cumpleaños de Harry es el mÃo, por ejemplo. Los
números que aparecen o las fechas que vienen en los libros tienen relación
conmigo.
P. Escribir su primer libro la extasió. ¿Y la presionó el éxito, saber que
millones de personas esperaban sus textos?
R. Me tomé muy en serio no pensar en ello. Obviamente, hubo momentos en los
que algunas noticias se filtraban, sobre todo durante los libros cuatro y
cinco. Ahà sà que noté la presión, y creo que se hace evidente en la
escritura.
P. ¿Cómo se encontraba?
R. Cuando llegué al cuarto libro estaba muy quemada. HabÃa producido un
libro por año durante cuatro años, mientras criaba a mi hija sola, sin
niñera ni ayuda de ningún tipo. Me sentÃa exhausta. Y realmente pensé: "Ya
no puedo más, tengo que parar". Y se lo dije a mi editor, que si seguÃa asÃ
no iba a poder seguir escribiendo. Y entonces conocà al que es ahora mi
segundo marido.
P. Usted es Harry Potter. Y usted misma lo dice: "Harry es mÃo". ¿Siempre
supo cómo iba a acabar? ¿Siempre supo que iban a ser siete libros?
R. Siempre supe lo que le iba a pasar. Desde el principio tenÃa toda la
trama esbozada, sin los detalles, pero siempre supe que su historia se iba
a terminar. Y ha terminado, aunque muchos fans están muy disgustados. No
hay forma de hacer resurgir la historia de Harry. Su historia ha terminado.
Pero terminarlo fue muy duro. Fue devastador.
P. El final es conmovedor: "La cicatriz [de Harry] seguÃa allà y después de
19 años ya no duele".
R. Es simbólico. Todos repetimos la mentira una y otra vez: que el tiempo
lo cura todo. Y no es verdad. Hay cosas que no se curan, como cuando
alguien a quien quieres muere.
P. Escribe también: "Harry Potter, el niño que sobrevivió". Lo dice el
maestro, y dice que sobrevivió porque fue fiel a sus convicciones, gracias
a ello venció a Voldemort. ¿Usted es as�
R. Me gustarÃa poder decir que sà porque creé un héroe con atributos
heroicos. Leà en algún sitio: "Un héroe no es más valiente que los demás.
Es tan sólo valiente durante cinco minutos más"... Harry es asÃ.
P. En todos los libros hay la conciencia de que uno se puede salvar si
tiene amigos, pero la historia de Harry es también una historia de soledad.
R. Estoy totalmente de acuerdo. Le he dado a Harry mi fallo, que es una
tendencia a encerrarme, a aislarme cuando estoy bajo presión, triste o
feliz. Tiendo a aislarme. Pero sé que eso no está bien, que no es
saludable. Y eso se lo di a Harry. Aunque eso sea también lo que le hace
heroico, lo que le prepara para actuar por sà solo.
P. ¿Harry es su héroe?
R. SÃ, bueno, en la vida real mi héroe es Robert F. Kennedy. Creé a un niño
que intenta actuar con moralidad, que a pesar de haber sido agredido y
lastimado fÃsica y mentalmente aún sigue atraÃdo por el lado bueno de las
cosas. Y es genuino y leal, y yo encuentro heroicas todas esas cosas.
P. La gente se fija en las cifras de su vida, en lo rica que es, pocas
veces en el ser humano; parece que la ven con la varita mágica, como Harry
Potter.
R. Lamentablemente es asÃ. Cuando veo mi nombre en listas de gente
poderosa, cosa que hago poco, lo pienso. El poder no es algo que deseara, y
además no tengo poder. Rica, sÃ, lo soy.
P. ImagÃnese que por un instante tuviera la capacidad de hacerse invisible.
R. ¿Hacerse invisible? Eso serÃa lo mejor...