Mineros desesperados excavan para huir de la pobreza
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Mineros desesperados excavan para huir de la pobreza         

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Author: ihwh_ihwh
Date: Feb 8, 2007 02:40

Zimbabwe

Maria Chiara Bianchini
gloobal.net

El gobierno de Zimbabwe está luchando para limitar la práctica,
difundida a nivel nacional, de búsqueda ilegal de minerales y metales
preciosos que amenaza la viabilidad de la ya debilitada industria
minera, en la que descansa la esperanza de revertir la economía
enferma del país a través de la generación de ganancias en divisas
extranjeras

Los analistas atribuyen la "espantosa" difusión de la minería y venta
ilegal en el mercado negro de metales clave, a la desesperación de la
población que busca combatir la pobreza y a la insuficiencia de
políticas gubernamentales para la industria minera.

"El gobierno ha dejado que este fenómeno [la minería ilegal]
continuara sin control durante demasiado tiempo, y la industria ahora
es llevada por el mercado negro", dijo Innocent Makwiramiti,
economista y ex director ejecutivo de la Cámara Nacional de Comercio
de Zimbabwe (ZNCC). Él dijo a IRIN que el país ha perdido, por esto,
billones de dólares de ganancia.

La provincia de Manicaland, en la frontera con Mozambique, se ha hecho
famosa en breve tiempo por la difusión de la actividad de extracción
de miles de mineros ilegales, popularmente conocidos como
"mokorokoza", que han transformado muchos trechos del suelo nacional
en minas a cielo abierto para extraer distintos minerales, incluso
diamantes, esmeraldas y oro.

La policía, el ejército, la policía penitenciaria y los uniformados de
los centros nacionales de entrenamiento del gobierno actualmente en el
poder, el ZANU-PF, han sido desplegados en las carreteras que llevan a
Mutare, la capital provincial en la frontera con Mozambique, y la gran
presencia de fuerzas de seguridad se extiende al Distrito de Marange,
una amplia área comunal de 40 km hacia el sur y hacia el oeste, e
incluso más allá, hacia Buthera, una ciudad en el Distrito de Marange,
200 km al sureste de la capital, Harare.

Se han constituido barreras policiales para detener y buscar a
vehículos públicos y privados de transporte de minerales y los que han
caído bajo sospecha de practicar la minería ilegal han sido
arrestados. Sin embargo, la represión ha tenido escaso efecto sobre
las actividades de los mineros y de los traficantes de metales y
piedras que han llegado a la zona.

"Nos hemos hecho más cautos desde que la policía llegó a Buthera en
diciembre [2006], pero las actividades continúan como siempre", dijo a
IRIN, Samson Munhangu, un minero ilegal de 21 años.

Munhangu, procedente de Chivu, una localidad ubicada 240 Km al sur de
Harare, en la provincia oriental de Mashonaland, trabaja en el área
Jori de Manicaland, que los mineros en búsqueda de esmeraldas han
transformado en filas de barrancos. Él es uno de los más que 3.000
mineros ilegales en Buthera, constantemente en alerta por las
patrullas de seguridad que tratan de parar la minería ilegal.

"Le tengo más miedo a los soldados y a los Border Gezi [jóvenes
uniformados en entrenamiento], que pueden golpearte hasta la muerte si
deciden de no tomarte preso", dijo Munhangu. Él ha pasado dos noches
escondido en una mina cuando las fuerzas de seguridad del gobierno
hicieron una redada en el área de Jori.

Para evitar la detención, Munhangu, como otros que trabajan en
Buthera, ya no vende las esmeraldas cerca de la zona de extracción,
sino que viaja periódicamente a los suburbios pobres de Sakubva para
encontrar compradores procedentes de Harare, y traficantes extranjeros
procedentes de Mozambique, Botswana y Sudáfrica.

A veces ha viajado caminando por la noche, para evitar las barreras
policiales, hasta llegar a Mutare, un camino de casi 60 Km. Los
traficantes extranjeros normalmente le pagan por las esmeraldas con
dinero extranjero o con teléfonos móviles, ropa de segunda mano y
bienes electrónicos, mientras que los traficantes de Harare le pagan
con dinero zimbabwense.

Algunos mineros han llegado hasta a moler botellas de vidrio para
aprovechar de la "fiebre minera" que circula en la región,
vendiéndolas a los traficantes como si fueran esmeraldas. "Dado como
va la economía, tenemos que hacer dinero cómo podamos y mientras
podamos", dijo Munhangu.

Durante los últimos ocho años, la economía de Zimbabwe ha sido un
desastre, caracterizado por crisis de desabastecimiento, incluyendo la
escasez de divisas extranjeras, alimentos, agua potable, gasolina y
energía. La base industrial se ha contraído por más de un tercio, los
niveles de desempleo rozan el 80%% y la inflación ha alcanzado el 1.281
%% - la más alta del mundo - poniendo la mayoría de los bienes, cuando
estos son disponibles, fuera del alcance de la mayoría de la
población.

Las riquezas instantáneas procedentes de la venta de los minerales han
transformado la vida de muchas personas en el Distrito de Marange, en
el centro de la provincia de Manicaland, dónde la policía estima que
llegaron 15.000 mineros ilegales antes de que se acordonara la zona
conocida como Chiadzwa.

Clephas Mharidzo, un jefe de aldea en el distrito de Marange, dijo
estar "abrumado" por los cambios en el estilo de vida de algunos de
los habitantes de la aldea desde que empezaron a buscar diamantes en
Chiadzwa.

"Esto debe ser obra de nuestros dioses. Muchos de nuestros hijos e
hijas han logrado construir casas como las que sólo pueden comprarse
los urbanitas. Algunos de ellos han comprado hasta coches, incluso si
no pueden conducir", dijo Mharidzo.

En marzo de 2006, dijo el jefe de la aldea, los espíritus ancestrales
de la zona comandaron que los habitantes de Marange pudiesen excavar
en una zona que antiguamente pertenecía a una compañía minera alemana.

"Los espíritus han tenido la noble idea de empoderar a la comunidad
local, pero las cosas empezaron a marchar mal cuando los "makorokoza"
procedentes de todos los lugares del país empezaron a invadir Marange
y la convirtieron en una zona destrozada. Incluso el gobierno estaba
de acuerdo en un principio con que buscásemos los diamantes, pero
cuando llegaron los ávidos la policía cambió de idea", comentó.

Aunque las fuerzas de seguridad estén patrullando la zona, Mharidzo
dice que muchos de sus aldeanos todavía tienen diamantes escondidos en
sus casas, y la fiebre de la minería está haciendo que los niños se
ausenten de la escuela para ir a excavar para encontrar las piedras
preciosas.

"Cuando tienes algo bueno, vienen cosas malas. La prostitución y la
violencia han aumentado, con trabajadores sexuales viniendo de lugares
tan lejanos como Mutare y Chimanimani [100 km a sureste de Mutare]
para acechar a los derrochadores makorokozas, que han convertido al
centro comercial de Marange [en la ciudad de Marange] en un lugar muy
concurrido", dijo Mharidzo.

Con las fuerzas de seguridad vigilando las ciudades de Buthera y
Marange, algunos compradores estuvieron involucrando a "los que
cuentan" para llevar adelante exitosamente sus comercios ilegales.
"Tienes que estar cerca de las personas importantes del ejército y de
la policía y sobornarles para que te dejen pasar", dijo Isaac Moyo que
posee dos concesiones de oro en la pequeña ciudad minera de Shamva, en
la provincia central de Moshonaland, pero al mismo tiempo se dedica a
comprar diamantes en Marange.

Él se desplaza fácilmente dentro y fuera de la zona y dice que algunos
soldados y policías están confiscando esmeraldas y diamantes de los
traficantes ilegales, y trabajan en colaboración con los oficiales de
la aduana de Beithbridge, el punto de pasaje más importante entre
Sudáfrica y Zimbabwe, que luego pasan clandestinamente los minerales a
Musina, en Sudáfrica.

El economista Makwiramiti dijo que la difusión de la minería ilegal es
una directa consecuencia de la crisis económica y del aumento de la
pobreza. "La práctica de buscar el oro se difundió mucho a principios
de los noventa, después de una sequía desastrosa y de la introducción
de un plan de ajuste estructural que ha empobrecido a la gente".

Otro economista, John Robertson, dijo que el país está perdiendo sus
preciosos minerales, que huyen a otros países a través del
contrabando, porque el gobierno mantienen una tasa de cambio irreal
para las divisas extranjeras. "El gobierno está usando la tasa de
cambio equivocada - de allí el contrabando de minerales hacia el
extranjero, dónde lo vendedores ganan más", dijo a IRIN.

Mientras que el dólar estadounidense, cuando está disponible, está
siendo vendido por Z$250, en el mercado negro el cambio está en Z
$3.000 para un dólar.

En noviembre de 2006 la policía lanzó la Operación Chikorokoza Chapera
[Acabar con la minería ilegal], y hasta ahora ha detenido a cerca de
22.500 mineros ilegales, recuperado 7.799 diamantes y 3.5 Kg de oro
por un valor de cerca de Z460 millones (US$240.000), así como 544.231
kilos de mineral de oro, 1.872 kilos de cuarzo, 25.000 kilos de cromo
y 80 esmeraldas.

Entre los detenidos hay un ciudadano belga, arrestado por comprar
diamantes en Zimbabwe, pero luego absuelto por los tribunales.

Recientemente la Unión Europea ha mostrado su preocupación por el
rumor de que los diamantes contrabandeados fuera del país están siendo
vendidos en el mercado mundial, añadiendo que si estos rumores
resultasen verificados, Zimbabwe se enfrentaría a la prohibición de
venta de todos sus minerales preciosos.
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