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Author: Fernando el Católico
Date: Nov 19, 2006 00:23

IBRO / «ESPERANZA AGUIRRE. LA PRESIDENTA»
DURA, TENAZ, ESPONTANEA, MANDONA: ESPE
DECIDIDA, AUSTERA, LEAL Y UN PELIN GUERRERA. TAMBIÉN MANDONA,
SUPERSTICIOSA, BRUTALMENTE SINCERA Y UNA DE LAS MEJORES GOLFISTAS DE
ESTE PAIS. LA PERIODISTA VIRGINIA DRAKE RETRATA A ESPERANZA AGUIRRE EN
LA BIOGRAFIA AUTORIZADA «LA PRESIDENTA»

Su abuelo, que la adoraba, se lamentaba de que la mayor de los ocho
hermanos Aguirre Gil de Biedma no hubiera nacido niño, «porque habría
llegado a ministro». No vivió lo suficiente para ver hasta dónde ha
llegado su única nieta pelirroja. Esperanza Aguirre (Madrid, 3 de
enero de 1952) nunca había pensado dedicarse a la política. Inquieta,
hiperactiva y con mucha fuerza de voluntad, solía hacerlo todo rápido
y bien. Tras estudiar Derecho pensó en montar una guardería o hacerse
profesora universitaria, pero finalmente, cuando a los 22 años se
casó, decidió apostar por «algo seguro» y opositó al Cuerpo de
Funcionarios de Información y Turismo. Sacó el número tres.

Todo cambió cuando conoció a Pedro Schwartz, genuino representante del
liberalismo clásico, con quien conectó desde el principio, y de cuya
mano entró en Unión Liberal en 1983. Curiosa y convencida de que «hay
que saber un poco de todo», cuando Schwartz le ofreció unirse a su
proyecto de crear un partido liberal para presentarse a las
municipales, Esperanza dijo que por qué no, que «algo bueno tiene que
tener ser concejal si hay tortas por ello». A los cuatro meses, pidió
excedencia de su puesto de funcionaria para dedicarse de lleno a la
política. Y así empezó todo para quien hoy es una de las personas más
influyentes de la política española. Dio sus primeros pasos en la
política en Unión Liberal, luego Partido Liberal, que se unió a
Alianza Popular, refundado como Partido Popular.

En La Presidenta, la periodista Virginia Drake dibuja con detalle cómo
ha sido el camino de Esperanza Aguirre. La presidenta de la Comunidad
de Madrid y máxima dirigente del Partido Popular en la capital
española no lo ha tenido fácil, asegura Drake, que no tiene más que
buenos adjetivos para ella. En las más de 500 páginas de esta
biografía autorizada, medio centenar de entrevistados desvelan
aspectos poco conocidos de la fuerte personalidad de Esperanza
Aguirre, y muchos se aventuran a vaticinar que su carrera política aún
no ha llegado a su techo, que podría terminar su vida profesional
justo donde la empezó, en La Moncloa. Curiosamente, en su etapa
inicial como edil del Ayuntamiento de Madrid, hace más de 20 años, su
primer destino fue el distrito de Moncloa-Aravaca. No faltan quienes
auguran que Esperanza volverá a Moncloa... esta vez para ocupar el
sillón más ansiado.

Esperanza Aguirre, de quien se dice en el libro que tiene un sistema
de valores y convicciones muy similar al de Aznar, consigue todo lo
que se propone. Sin demasiados apoyos en sus inicios, y a pesar de
algunas zancadillas, es la única mujer que ha ostentado la Presidencia
del Senado, la primera ministra de Educación y Cultura y también la
primera presidenta autonómica electa. Tiene mérito si ella misma
reconoce que nunca fue especialmente brillante, pero ha perseguido sus
sueños con constancia. «Y trabajo, mucho trabajo», insiste Drake.

Según sus amigos, Esperanza Aguirre tiene todas las papeletas para
llegar a lo más alto. No porque tenga aptitudes para todo -«soy muy
normal en todos los aspectos»-, sino porque sabe rodearse de los
mejores. Hay un dicho que asegura que lo importante no es saberlo
todo, sino tener el teléfono de los que saben. Así parece ser Aguirre,
a juzgar por este libro que ensalza su figura. No le duelen prendas en
buscar al mejor experto para que le asesore en temas que ella no
domina. Observa mucho, sabe escuchar y tiene en cuenta todas las
opiniones, le gusta involucrarse personalmente en la preparación de
cuantas más cosas mejor. Su lema es «delega todo, menos la
supervisión». Dice que le funciona.

ENGANCHADA AL MOVIL

Compañeros de partido, amigos, otros que no lo parecen tanto y
familiares la definen como tenaz y cabezota, sensible, de lágrima
fácil pero dura. Dicen que es mandona, generosa, espontánea y un poco
gritona cuando se enfada, un torbellino. La relacionan siempre pegada
al móvil -manda continuamente mensajes SMS- y aseguran que tiene mucho
sentido del humor. Entre risas dice que cree acumular el récord de
editoriales del diario El País contra un ministro, por su etapa en
Educación y Cultura, algo por lo que Alvarez Cascos la felicitó y le
dijo que ya podía «sentirse importante». Sin el humor que Drake le
atribuye, tal vez Esperanza no habría aguantado las guasas que hace
años le hicieron blanco de una ola nacional de cachondeo con todo
cuanto hacía. El programa Caiga quien caiga llegó a tener una sección
fija, El rincón de Espe, donde Pablo Carbonell la seguía a todas
partes y se burlaba sin piedad. Ella, «exenta de complejos», ponía
buena cara y sonreía aunque la parodiaran hasta la saciedad. Él, años
después, reconoce que las audiencias decían que el fenómeno Espe era
un filón mediático y que tal vez abusó de la exquisita educación de
ella para mantener su puesto de reportero. Pese a que le hicieron
pasar algunos malos ratos, Esperanza es consciente de que la
apabullante popularidad que le dio esta omnipresencia televisiva
«nunca la habría conseguido de otra manera».

A la sobrina del poeta Jaime Gil de Biedma y prima de la fotógrafa
Ouka Lele le interesan la cultura y los deportes. Su biógrafa cuenta
que habla perfectamente inglés y francés, le encantan la lectura, la
pintura, la música y los toros y practica tenis y golf («con un
handicap 4, es una de las mejores golfistas españolas»). Asegura que
no le obsesiona la moda y que viste «sobre todo de Zara», aunque su
nombre aparece en las listas de las mejor vestidas que publican las
revistas de moda. No le gusta derrochar y quienes más la conocen
aseguran que es «demasiado austera». Ella confiesa que no tener pagas
extras en su puesto de presidenta de la Comunidad de Madrid le tiene
mártir: «No es que haga números a final de mes, es que a veces no
llego, excepto cuando presidí el Senado, donde tenía un buen sueldo»,
espeta en una de las páginas.

Se casó muy jovencita con el empresario ganadero Fernando Ramírez de
Haro -escrupulosamente discreto, en contadas ocasiones le acompaña en
los compromisos oficiales- y han tenido dos hijos. «Habríamos tenido
más de no haber sufrido varios abortos, tres después de cumplir los
40. A Esperanza le afectó mucho la muerte de su padre, en 2002, y
«adora a sus hermanos». Habla con cariño de su infancia y se
enorgullece de que sus padres le dieran una educación «moderna y
abierta, en la que hacía de todo»: practicaba deporte, estudiaba
idiomas e iba a clases de flamenco. Siempre hubo mucho movimiento en
aquella casa grande en la que vivía una familia muy unida que procedía
de Segovia, Cataluña, País Vasco y Galicia.

Consideró un gesto machista que José Bono dijera de ella que «besa de
día y muerde de noche», aunque dice que mantiene buena relación con
sus compañeros en la política, «incluso con la oposición». Sobre
Zapatero, reconoce que quedó gratamente sorprendida al conocerle, pero
se desencantó poco después: «Me hizo creer que era el Tony Blair
español, moderado, socialdemócrata... que no era un resentido ni
quería hacer los disparates que está haciendo en España»...

SIEMPRE GALLARDON

Sin embargo, aunque se habla -mejor o peor- de numerosos compañeros de
su partido y de otros, el que acapara más espacio es Alberto Ruiz
Gallardón. Ninguno lo admite públicamente, pero el enfrentamiento es
evidente y han estado temporadas sin dirigirse la palabra. Aguirre da
una de cal y otra de arena, se despacha a gusto y sin pelos en la
lengua al opinar sobre quien inició su carrera política junto a ella,
hace más de dos décadas. «Reconozco que Alberto es cojonudo», dice, y
sitúa la primera desavenencia entre ellos tras la crisis de la
Asamblea de Madrid (caso Tamayo), cuando interpretó los silencios de
Gallardón como una falta de apoyo en aquellos días «tan surrealistas».
Luego, quizá en un amago de acercamiento, ella quiso poner el nombre
de Gallardón al nuevo Auditorio de El Escorial, en un gesto que a
Alberto «emocionó mucho», aunque finalmente no aceptó. «En lo personal
lo tengo claro, pero no me gustan muchas cosas que hace en política;
no creo en la política en la que te pones por delante de todo», dice
Aguirre, a quien una vez Alberto le preguntó qué hacía falta para que
ella le apoyase: «Que te hagas liberal, Alberto», contestó ella.

Aguirre reconoce que la vida le ha dado oportunidades magníficas que
ella «ha sabido aprovechar». Cree mucho en el poder de la suerte,
«pero sólo es de quienes la buscan». Supersticiosa, huye del número
13, no coge un salero si no lo posan antes sobre una mesa y es capaz
de abandonar una partida de golf si cree que anda por allí algún gafe.

Muchos quieren ver en Esperanza Aguirre a la próxima presidenta del
Gobierno de España. Otros empiezan a tener en cuenta esa posibilidad.
Ella sólo dice que se mantiene fiel a Rajoy.

"Esperanza Aguirre. La presidenta"

(Esfera de los Libros) está escrito por la periodista Virginia Drake y
sale a la venta el próximo miércoles

--
Con Madrid, con las víctimas.

11-M: No olvidamos.

Fernando el Católico.
6 Comments
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