>
>
> Actualmente la mayorÃa de la gente ha caÃdo en tal engaño, tragándose el
> cuento de que la teorÃa de la evolución es cierta, ¡que jamás se le
> ocurrirÃa ponerla en tela de juicio o dudar de ella! Es más, muchos que se
> dicen cristianos automáticamente prestan fe a los «sumos sacerdotes» de la
> moderna «vaca sagrada» -la ciencia- y se tragan la mentira de la
> evolución,
> ignorando la advertencia bÃblica de que «¡evitemos las profanas pláticas
> sobres cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia!»
> (1Timoteo 6:20) ¡Este pasaje de las Escrituras se aplica perfectamente al
> evolucionismo, toda vez que éste no es de ninguna manera una verdadera
> ciencia!
> Hasta tal punto se ha dejado engañar el mundo, que la mayor parte de
> los textos de biologÃa actuales se refieren al evolucionismo como «el gran
> principio» de dicha ciencia. No obstante, según el diccionario, un
> «principio» es una «verdad fundamental» o «hecho comprobado», ¡y no
> existen
> pruebas que confirmen la teorÃa de la evolución! Es una doctrina que hay
> que
> aceptar por fe. Sin embargo, en 1959, durante la celebración del
> Centenario
> Darwiniano en Chicago, Sir Julian Huxley, dirigiéndose a una asamblea de
> 2500 delegados allà reunidos, dijo: «El evolucionismo no da cabida a lo
> sobrenatural... Todos aceptamos la evolución como un hecho... La evolución
> de la vida ya no es una teorÃa. Es un hecho... constituye la base de todo
> nuestro pensamiento». ¡Pero un «hecho» que no se puede comprobar, no es un
> hecho! En las siguientes páginas, pues, presentaremos por qué el
> evolucionismo no es una verdad demostrada, sino una mera teorÃa.
> La esencia de la teorÃa de la evolución es la gran suposición de que
> de
> algún modo la vida surgió de lo inanimado por azar; que «por pura
> `casualidad` las sustancias quÃmicas precisas se encontraban en el lugar
> indicado, debidamente dispuestas, en el momento oportuno y en condiciones
> óptimas, y que mediante un misterioso proceso electroquÃmico -PUF-, ¡se
> originó la vida por sà sola!» Eso afirman dogmáticamente los
> evolucionistas.
> No obstante, y tal como afirmó Edwin Conklin, profesor de biologÃa de la
> universidad de Princetown: «La probabilidad de que la vida se haya
> originado
> por casualidad es tan inverosÃmil como suponer que un gran diccionario
> resultase de una explosión en una imprenta».
> En cuanto a la llamada «célula simple», a partir de la cual, según
> dicen los evolucionistas, evolucionaron todos los seres vivos, la revista
> «Look» declaró: «¡La célula es tan compleja como la ciudad de Nueva York!»
> Igualmente, el evolucionista Loren Eisley admitió en su libro «The Immense
> Journey» (El viaje inmenso) que «intensos esfuerzos revelaron que aun la
> ameba, la cual se suponÃa simple, es en realidad una compleja fábrica
> quÃmica autosuficiente. El concepto de que no era más que una masa simple
> resultó ser, en el mejor de los casos, ¡una monstruosa y ridÃcula
> deformación de la verdad!»
> ¿Te imaginas que un diccionario, o una fábrica de productos
> quÃmicos...o la ciudad deNueva York....empezasen a existir solitos, como
> por
> arte de magia -PUF-, sin la intervención de ningún diseñador, planificador
> o
> creador inteligente? ¡Tal es la «lógica» de la evolución, que supone que
> la
> infinitamente compleja célula «simple» se formó accidentalmente y luego
> cobró vida sin más ni más, por pura coincidencia, sin que nadie
> interviniera! Al comentar esta hipótesis, el biólogo británico Woodger
> dijo:
> «¡Es dogmatismo, ni más ni menos, sostener que aquello en lo que uno
> quiere
> creer, de veras llegó a ocurrir!»
> ¡De acuerdo con la Biblia, todos los seres vegetales y animales
> actuales se enmarcan dentro de determinadas especies fijas, cada una de
> las
> cuales fue creada individualmente por Dios y conserva su forma actual
> desde
> la Creación! El evolucionismo, no obstante, sostiene que todas las formas
> de
> vida cambian continuamente y «evolucionan», transformándose en otras «más
> avanzadas», y que por consiguiente no existen «especies» determinadas;
> ¡todas las formas de vida guardan relación entre sà toda vez que
> evolucionaron a partir de un antepasado común, y aun hoy en dÃa se
> encuentran en constante estado de transformación! ¡Eso alegan los
> evolucionistas!
> Esto está en franca contradicción con la Palabra de Dios que declara
> que todas las criaturas vivas fueron creadas por él «según su género»,
> capaces de dar semilla o fruto «según su género». (La palabra «género»
> corresponde al vocablo hebreo «min», que hoy se traducirÃa con más
> precisión
> como «especie».)
> ¡Nunca se ha sabido ni ha llegado a comprobarse que un perro se
> convirtiese en gato, ni un gato en perro! ¡Hay toda clase de perros y
> gatos,
> mas no existen perros-gato ni gatos- perro! ¡Dios creó todos los seres
> «según su género», y les es imposible transformarse en otro!
> Este hecho perturbó al propio Darwin, que se hizo la siguiente
> pregunta: «Si es cierto que todas las especies han descendido de otras a
> través de una sutil gradación, ¿cómo es que no vemos por todas partes
> innumerables formas de transición? ¿Por qué no se halla la naturaleza
> entera
> en estado de confusión, en lugar de estar las especies bien definidas tal
> como las vemos?» ¡La respuesta a la pregunta que se planteó Darwin es
> sencilla! Bastaba con que hubiera leÃdo el capÃtulo primero del Génesis
> para
> saber que las especies no descendieron unas de otras, sino que fueron
> creadas ordenadamente por Dios en «géneros» fijos; ¡por eso no está la
> naturaleza sumida en un estado de confusión!
> Hay, sin embargo, quienes preguntan: «¿Acaso no han producido nuevas
> especies de plantas, y animales hÃbridos, los cientÃficos que vienen
> haciendo investigaciones en el campo de la genética ? ¿No demuestra eso
> que
> especies totalmente nuevas pudieron haber evolucionado a partir del cruce
> de
> padres de distintas especies?» No. La definición aceptada de «especie» en
> los medios cientÃficos es la de «grupo de organismos que se cruzan
> libremente produciendo descendencia fértil». ¡Los escasos hÃbridos que se
> pueden producir no son «descendencia fértil», sino estéril! Como lo
> reconoce
> la enciclopedia «Collegiate»: «La infertilidad de los hÃbridos es un
> mecanismo por el que las especies se conservan claramente definidas».
> El propio Dios ha impuesto la barrera de la esterilidad para evitar el
> cruce desordenado de los «géneros» originariamente determinados por él.
> Claro ejemplo de ello es la mula, que es un hÃbrido engendrado por el
> cruce
> de un burro con una yegua. Aunque exteriormente parece ser una nueva
> especie
> o «género», resulta imposible que una mula y un mulo se reproduzcan. La
> única forma de seguir produciendo mulas es cruzando burros con yeguas.
> Este
> principio biológico establecido por Dios fue constatado por Richard B.
> Goldschmidt, evolucionista y profesor de zoologÃa, que escribió: «Jamás se
> han traspasado los lÃmites de las especies, los cuales se hallan separados
> de los lÃmites de la siguiente especie por un abismo infranqueable: la
> esterilidad».
> Puede que te preguntes: «Pero ¿qué hay de los extensos experimentos
> realizados con radiación que han llegado a producir verdaderas mutaciones
> y
> alteraciones en diversas criaturas como la mosca de la fruta? ¿No nos
> brindan suficientes pruebas de que mutaciones semejantes podrÃan
> constituir
> el `componente básico de las transformaciones evolucionistas`, como las
> llamó sir Julian Huxley, y como afirman la mayorÃa de los cientÃficos y
> educadores actuales?»
> TendrÃamos que responder que si bien en incontables experimentos las
> moscas de la fruta fueron sometidas a bombardeos de radiación que dieron
> lugar a muchas mutaciones, éstas no produjeron más que deformidades, como
> cuerpos enanos, alas mermadas, y otras; ¡pero nunca dieron lugar a un
> nuevo
> «género»! ¡Ninguno de los miles de experimentos cientÃficos realizados con
> mutaciones ha producido jamás una nueva especie animal o vegetal, ninguno!
> Todos los genetistas y evolucionistas, secundados por sus muchos
> conocimientos, e intelecto... trabajando en laboratorios, en
> circunstancias
> «perfectas»... y valiéndose de las más modernas técnicas de radiación (que
> multiplica un millón de veces la probabilidad de que se produzcan
> mutaciones), ¡han fracasado rotundamente, no pudiendo cambiar ni
> transmutar
> un solo «género» en otro! ¡Ni siquiera lo logran cuando lo intentan
> deliberadamente en circunstancias ideales! ¡Sin embargo, estos mismos
> evolucionistas nos piden que creamos que los millones de formas de vida
> que
> habitan hoy en dÃa sobre la tierra -con toda su variedad, belleza y
> complejidad- se produjeron por puro azar, sin la intervención de ningún
> ser
> inteligente!
> Para ilustrar el efecto de las mutaciones genéticas en un organismo,
> H.
> Kalmus hizo la siguiente declaración en su libro «Genetics» (Genética):
> «Una
> comparación popular serÃa la del reloj; en caso de que cierta parte del
> mecanismo resulte alterada por un cambio, es muy improbable que el reloj
> se
> perfeccione por efecto del accidente».
> Un impresionante ejemplo de los efectos negativos de las mutaciones de
> genes ocurrió en Hiroshima y Nagasaki (Japón) a fines de la Segunda Guerra
> Mundial. Los individuos que lograron escapar de una muerte instantánea
> tras
> el lanzamiento de pavorosas bombas atómicas sobre aquellas ciudades , se
> vieron expuestos a diversos grados de radiación atómica, que dejó como
> secuela miles de mutaciones. Ninguna de ellas produjo ningún nuevo
> prototipo
> de ser humano más avanzado y superior como el evolucionismo nos llevarÃa a
> suponer. ¡Antes, las lastimosas vÃctimas de estas mutaciones de genes
> sufrieron deformidades, daños y muerte!
> Otro argumento decisivo es que de ser cierto este complejo entramado
> de
> inventos y fábulas llamado la evolución, ¡ya debieran haberse desenterrado
> eslabones perdidos en cantidades industriales! ¿No es verdad? De haber
> evolucionado las especies durante miles de millones de años,
> ¡encontrarÃamos
> eslabones perdidos hasta en la sopa! Asà y todo, luego de 130 años de
> excavaciones arqueológicas y paleontológicas, cientos de millones de
> fósiles
> han sido extraÃdos de todo tipo de estratos rocosos fosilÃferos, ¡y
> ninguno
> de ellos constituye una «forma de transición» o eslabón perdido!
> ¡Evidentemente todos pertenecen a especies definidas! De hecho, ¡se estima
> que se han encontrado y clasificado más de 100.000 especies de fósiles
> bien
> determinadas! ¡Sin embargo, ninguna ha resultado ser un «eslabón»!
> Recientemente, A.S. Romer, profesor de zoologÃa de la universidad de
> Harvard, resumió la actual situación de la siguiente forma: «Hay eslabones
> perdidos precisamente en los puntos de la cadena donde con mayor fervor
> los
> deseamos, y es muy probable que estos `eslabones` sigan faltando».
> ¡No hay hombres-mono, ni tampoco monos- hombre, y toda esa patraña que
> uno lee y ve ilustrada en la mayorÃa de los textos modernos de biologÃa no
> son más que diabólicos disparates! Darwin sostenÃa: «Los simios (monos) se
> bifurcaron en dos grandes ramas, los del Nuevo Mundo y los del Viejo
> Mundo;
> y de éstos últimos, en una época remota, salió el hombre». Sin embargo,
> los
> cientÃficos no tardaron en comprender que era imposible reconstruir una
> cadena evolutiva medianamente creÃble en la que se demostrara que el
> hombre
> descendÃa directamente de los simios. ¡Por eso fraguaron una nueva teorÃa!
> ¡Ahora los evolucionistas modernos sostienen que el hombre no
> desciende
> de los monos, sino de un primate aún más primitivo que resultó ser el
> antepasado común de simios y hombres! No obstante, tal como confesaron los
> destacados evolucionistas autores del libro «Los primates»:
> «Desafortunadamente, las primeras fases del progreso evolutivo del hombre
> a
> lo largo de su lÃnea particular siguen siendo un gran misterio». La
> revista
> «The Scientific American» se pronunció en términos semejantes: «La
> naturaleza de la lÃnea evolutiva que conduce al hombre actual sigue siendo
> una cuestión puramente teórica».
> Pese a todo esto, la mayor parte de los evolucionistas actuales
> insisten en que el hombre descendió de los primates. Para «demostrar» su
> teorÃa, se basan en los australopitecos («hombres-mono» del sur), cuyos
> fósiles fueron desenterrados en áfrica en años recientes y que afirman que
> son «el eslabón perdido». ¡Basta, sin embargo, con examinar más de cerca a
> los australopitecos para darse cuenta de que en ningún caso se tratan de
> especÃmenes «humanos»! Por ejemplo, su cerebro no tenÃa sino una tercera
> parte del volumen del cerebro del hombre. Aun asÃ, algunos evolucionistas
> teorizan que sabÃan fabricar herramientas y, por tanto, eran hombres.
> ¡Esto,
> no obstante, es un asunto sumamente controvertido en los cÃrculos
> evolucionistas! El famoso antropólogo J.T. Robinson afirma que no eran
> estos
> supuestos «hombres-mono» los que fabricaban utensilios, sino verdaderos
> hombres. Otro evolucionista, LeGros Clark, advirtió: «No existen claros
> indicios de que poseyeran ninguno de los atributos especiales que
> comúnmente
> se asocian con los actuales seres humanos». El evolucionista R.L. Lehrman
> escribió: «El australopiteco era simplemente un simio erecto e
> inteligente,
> pero no un hombre. Su pequeño cráneo con cejas pronunciadas era igual al
> de
> cualquier simio».
> También está el «pitecántropo erecto», al cual para abreviar, lo
> apodaron «hombre de Java». Fue «descubierto» por el profesor E. Dubois,
> discÃpulo de Ernest Haeckle (evolucionista alemán que urdió y fue
> sorprendido en varios fraudes cientÃficos. Elogió y promovió la teorÃa de
> la
> evolución como medio con el que aspiraba destruir el cristianismo, y fue
> el
> primero en inventarse el imaginario «árbol genealógico» evolutivo.)
> ¡Poco se imagina la persona mal informada que el hombre de Java fue
> «reconstruido» a partir de tan solo un pequeño fragmento de cráneo, tres
> dientes y un fémur, hallados a 20 metros de distancia entre sà en el lecho
> de un viejo rÃo de Java! Tampoco nos dicen los evolucionistas que habiendo
> el mundo aceptado este «eslabón», el propio Dr. Dubois confesó que el
> llamado «hombre de Java» no era ningún «hombre primitivo», ¡sino un gibón
> arborÃcola gigante! En efecto, después de estudiar sus fósiles con mayor
> detalle, ¡Dubois tuvo la honestidad de llegar a la conclusión de que el
> «hombre de Java» no era sino un simple mono extinto -no mitad mono, mitad
> hombre-, lo cual anunció con plena seguridad! ¡No era el «eslabón perdido»
> después de todo!
> Con relación al siguiente homÃnido, el «hombre de Piltdown» o
> eoántropo
> de Dawson, la »Enciclopedia Británica», en su edición de 1946, decÃa:
> «Este
> descubrimiento, el siguiente en importancia, fue hecho por el señor
> Charles
> Dawson en Piltdown, Sussex, entre los años 1911 y 1915. Encontró la mayor
> parte del lado izquierdo de un cráneo humano profundamente mineralizado, y
> además parte del lado derecho; también la mitad derecha de la mandÃbula
> inferior, la cual conservaba aún el primero y el segundo molar.
> Actualmente
> los estudiosos británicos ya coinciden en que el cráneo y la mandÃbula
> pertenecieron a un mismo individuo».
> ¡No obstante, más adelante se descubrió que la la resurrección del
> hombre de Piltdown encerraba otra «monada» fraudulenta! La revista
> «Science
> Newsletter» nos lo explica en los siguientes términos: «Una de las farsas
> más famosas desveladas por pruebas cientÃficas fue la del hombre de
> Piltdown, hallado en Sussex, Inglaterra... y que según suposiciones de
> algunos tenÃa 500.000 años de antigüedad. Después de intensas polémicas
> resultó ser no un hombre primitivo, sino un compuesto del cráneo de un
> hombre moderno y la mandÃbula de un simio. La mandÃbula habÃa sido
> `tratada`
> con bicromato de potasio y hierro para que pareciera mineralizada». ¡El
> cráneo fue sacado de un cementerio medieval! ¡Y hasta los dientes le
> fueron
> limados para que parecieran más antiguos! Como se señaló en »Selecciones
> del
> Reader's Digest»: «Cada pieza importante resultó ser una falsificación.
> ¡El
> hombre de Piltdown fue un fraude de cabo a rabo!»
> Puesto que los evolucionistas teorizan que procedemos de los
> australopitecos, «suponen lógicamente» que antes de convertirse en hombres
> modernos, esos simios debieron de evolucionar hasta transformarse en una
> especie de «hombre» infrahumano y bestial. Entonces, ¿qué aspecto podrÃa
> haber tenido tal criatura inexistente? ¡Pues más o menos humano, pero a la
> vez muy peludo, con cejas muy pobladas, encorvado y medio bobo! Es decir,
> ¡idéntico a como uno se imagina un «eslabón perdido»!
> De ahà que cuando los cientÃficos descubrieron ciertos esqueletos
> humanos antiquÃsimos en el valle de Neander, en Alemania, rápidamente lo
> llamaron «hombre de Neandertal», ¡y «reconstruyeron» su cuerpo y su figura
> para que se ajustara al aspecto que, según ellos, debÃa de tener un
> «hombre»
> infrahumano!
> Pero la enciclopedia «Collegiate» escribió: «Tradicionalmente se ha
> representado al hombre de Neandertal con cuello de toro, patizambo, de
> andar
> encorvado y apariencia algo bestial. Lo cierto es que el hombre de
> Neandertal no tenÃa ninguno de estos rasgos: ¡caminaba erecto, y era tan
> agradable a la vista como el hombre contemporáneo!» Es decir, ¡que el
> «hombre de Neandertal» tenÃa el mismo aspecto que nosotros! ¿Por qué?
> ¡Porque el llamado «hombre de Neandertal» era en realidad un hombre
> moderno!
> El mundo se ha tragado el engaño de que los antiguos esqueletos humanos
> que
> se han desenterrado eran restos de un hombre más «primitivo», ¡cuando en
> la
> práctica no son más que restos del hombre moderno, que ya existÃa hace
> mucho! ¡Pero los evolucionistas jamás lo admitirÃan!
> La Enciclopedia prosigue diciendo: «Un dato singular sobre el hombre
> de
> Neandertal es que en los machos el volumen del cerebro oscilaba entre
> 1.425
> y 1.641 cc., con un promedio de 1.553 cc. El volumen cerebral medio del
> hombre actual es de aproximadamente 1.350 cc. De ahà que el tamaño
> promedio
> del cerebro del hombre de Neandertal era considerablemente mayor que el
> del
> hombre contemporáneo.» ¡Conjeturar, pues, que el hombre de Neandertal
> «pertenecÃa a una especie infrahumana más primitiva y menos inteligente»
> es
> totalmente absurdo!
> ¡Otro problema que desconcierta a los evolucionistas es el hecho de
> que
> restos de hombres de tipo moderno se han encontrado en los mismos estratos
> geológicos que los supuestos hombres «prehistóricos», lo que demuestra que
> el hombre existió en la misma época que aquellos simios erectos y que el
> hombre de Neandertal! En 1947, en Fonte Chevade, Francia, fueron hallados
> otros restos de hombres de tipo moderno en capas inferiores y más antiguas
> que los de sus «antepasados prehistóricos», que se presumÃa eran más
> primitivos. La enciclopedia «Collegiate» concluye: «El hombre de Fonte
> Chevade nos brinda pruebas de que el homo sapiens (hombre moderno) en
> realidad precedió al hombre de Neandertal en orden de aparición».
> De modo que los evolucionistas tienen que admitir que el «homo
> sapiens» -los seres humanos normales de tipo moderno- rondaban por la
> tierra
> al mismo tiempo que los presuntos pitecántropos, y antes que los hombres
> de
> Neandertal, ¡de quienes imaginariamente evolucionamos! ¡Ja! Dicho de otro
> modo, el hombre no desciende del mono, ¡sino que ambos coexistieron
> simultáneamente como especies distintas claramente definidas! ¡El hombre
> es
> el mismo hoy en dÃa que en ese entonces, y aquellos monos serÃan también
> iguales, de no haberse extinguido!
> ¡Hace falta más fe para creer en la evolución -ese cuento ficticio
> increÃble, inverosÃmil, confuso y plagado de contradicciones sobre los
> orÃgenes del hombre- que para aceptar la explicación sencilla e inspirada
> que nos brinda Dios en Su Palabra! ¿Y tú? ¿En qué crees? ¿En la Verdad de
> Dios, o en ridÃculas fábulas evolucionistas?
> ¡Hoy en dÃa la mayorÃa de las personas no saben en qué creer! No
> tienen
> ni idea de hacia dónde se dirigen. ¡Muchos no tienen perspectiva alguna de
> la realidad, desconocen el sentido de la vida, no saben quiénes son, o si
> el
> hecho de que estén vivos tiene objeto o valor alguno! Dado que la
> diabólica
> teorÃa de la evolución ha socavado en sus corazones y conciencias el único
> fundamento seguro de Verdad, han quedado desprovistos de toda base en qué
> afirmar sus vidas.
> Si quieres la Verdad pura y simple de Dios, basta con que te humilles
> como un niño y pidas a Jesús que te abra los ojos y entre a formar parte
> de
> tu vida. Por eso dijo Jesús: «Si no os volvéis y os hacéis como niños, ¡no
> entraréis en el Reino de los Cielos!» (Mateo 18:3)
> ¡Dios es el único capaz de dar sentido al universo, propósito a los
> planetas, amor a nuestro corazón, paz a nuestros pensamientos, reposo a
> nuestro espÃritu, felicidad a nuestra vida, alegrÃa a nuestra alma y
> sabidurÃa para comprender que «el temor de Dios es el principio de la
> sabidurÃa» (Proverbios 9:10), y que «la sabidurÃa de este mundo es
> insensatez para con Dios»! (1Corintios 3:19) Jesús dijo: «¡Si
> permaneciereis
> en Mis Palabras, conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres!» (Juan
> 8:32), ¡libres del pecado, de nuestro ego, de la hipocresÃa y de las
> condenadas mentiras -como el evolucionismo- que embaucan y engañan a
> tantos!
> ¡Por qué es la evolución una mentira increÃble!
> (1) La palabra «ciencia» quiere decir textualmente «saber»; de donde
> el
> evolucionismo no es una verdadera ciencia, ¡puesto que no se puede
> demostrar
> ni «saber»! Margaret Mead, la afamada evolucionista, dijo en la
> introducción
> de su libro: «Como cientÃficos serios, hemos de confesar que no existe ni
> el
> menor indicio de prueba concreta que sustente la teorÃa de la evolución».
> (2) El evolucionismo no es más que una serie de creencias filosóficas
> que hay que aceptar por fe. ¡Al pretender dar una explicación al origen
> del
> universo y del mundo, y a la génesis y naturaleza del hombre, la teorÃa de
> la evolución es simple y llanamente una religión!
> (3) ¡El evolucionismo es antidiós! Hitler se valió de él como pretexto
> para promover el nazismo, y Carlos Marx llegó a declarar: «¡El
> evolucionismo
> es la piedra angular del comunismo!» Si, como dice la Biblia, «Por sus
> frutos los conoceréis» (Mateo 7:20), ¡los «frutos» del evolucionismo son
> régimenes despiadados, guerra y muerte!
> (4) Dios creó las muchas formas de vida animal y vegetal encuadradas
> en
> «especies» determinadas y bien definidas, y como lo ha demostrado una y
> otra
> vez la ciencia -contrariamente a la doctrina evolucionista-, ¡les es
> imposible pasar de una especie a otra!
> (5) El evolucionismo afirma que las mutaciones casuales constituyen
> «el
> componente básico de las transformaciones evolucionistas». Sin embargo, a
> pesar de haber llevado a cabo millones de pruebas, ¡los evolucionistas no
> han logrado alterar favorablemente ni una sola mosca de la fruta!
> (6) ¡Jamás se ha hallado un solo «eslabón perdido» entre el hombre y
> el
> mono!
> (7) El evolucionismo sostiene que toda la Creación evoluciona
> permanentemente hacia formas más complejas. Esta suposición, sin embargo,
> está en franca oposición a una ley de la fÃsica que ha sido demostrada y
> aceptada universalmente, la segunda ley de la termodinámica, que dice:
> «Todo
> proceso (que no esté sometido a ninguna influencia exterior) tiende hacia
> un
> estado de mayor desorden, desorganización y desarreglo, y de menor
> complejidad».
> (8) Si no crees que el relato de la Creación del libro del Génesis es
> históricamente exacto y una autoridad de inspiración divina, tampoco
> puedes
> confiar entonces en los autores del Antiguo y Nuevo Testamento -que con
> frecuencia se referÃan a él-, ¡ni siquiera en el mismo Jesús, que citó
> dicho
> relato en Mateo 19:4-5! (Véase asimismo Lucas 16:31.) ¡Pero lo cierto es
> que
> la Biblia dice la verdad, es la Palabra infalible de Dios, y eso es motivo
> de sobra para no creer la diabólica mentira de la evolución! ¿Amén?
>
>
http://www.lafamilia.org/lectura/tesoro/index2.php3?refid=443
>
>
> ElOxitoDelArcoIris@69.es
>
>
> --
>
http://www.harunyahya.org/other/evolucionismo/evoluc.html
>
>
http://bloomerfield.com/category/la-hipocresia-cientifica/
>
>
http://bloomerfield.com/2007/10/09/la-ciencia-oficial-la-peor-de-las-religiones/#more-7
>
>
http://www.centrorey.org/tema_religion_falsa.htm
>
>
http://www.centrorey.org/tema_religion_falsa2.htm
>