Author: SuzudoSuzudo Date: Aug 1, 2008 17:54
ecientemente saltaron a los titulares dos noticias acerca de restos
humanos. La primera se refiere a un grupo de diminutos esqueletos que se
descubrieron en el Pacífico Sur, en la isla indonesia de Flores, siendo
el esqueleto más completo el de una hembra designada como Liang Bua,
nombre abreviado como LB1, por el nombre de la cueva donde se encontró
su esqueleto.1 La excavación de esta cueva estuvo financiada en gran
parte por la revista National Geographic. La segunda se refiere a parte
de un cráneo de Olorgesailie en el Valle Oriental del Gran Rift, en
Kenia, África, como resultado de unas excavaciones patrocinadas en parte
por el Instituto Smithsoniano de Washington, D.C.2
Un artículo en Nature que describía la relevancia de los fósiles de
Indonesia afirmaba:
Los fósiles de Flores añaden una nueva y sorprendente ramita al árbol de
familia de los homíninos, que divergió del linaje de los chimpancés hace
alrededor de 7 millones de años. Hace unos 2,5 millones de años había
emergido nuestro propio género, el Homo, con su diferente forma
corporal, crecimiento más lento, mayor recurso a la carne en la dieta, y
«encefalización» — cerebros mayores de lo esperado para el tamaño del
cuerpo.1
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