Embriología y Evolución
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Embriología y Evolución         

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Author: Suzudo
Date: Aug 1, 2008 17:57

Resumen

Algunos profesores y libros de texto persisten en exponer la simplista
hipótesis darwinista del siglo diecinueve de que un embrión en
desarrollo resume la historia evolutiva de dicho organismo. Este punto
de vista, que se designa como recapitulación, está rechazado desde hace
más de medio siglo por los embriólogos académicos.

El principal promotor de la recapitulación fue el antiteísta Ernst
Haeckel, que elaboró unas ilustraciones falseadas para dar apoyo a su
punto de vista. Incluso en nuestros días algunos autores siguen usando
irreflexivamente algunas de estas falsas ilustraciones en secciones de
los libros de texto donde promulgan el evolucionismo.

Gracias a modernos estudios sobre procesos de desarrollo incluyendo los
genes homeóticos, nuestra comprensión del origen de las formas de vida
está sufriendo grandes cambios. El designio con una creación divina de
tipos no relacionados se está convirtiendo en una opción crecientemente
más viable.

Un tema actual

Recientemente, un estudiante universitario escribió a la Sociedad de
Investigación de la Creación preguntando acerca de la situación en que
estaba la embriología en relación con la evolución, porque su profesor
de zoología había presentado la llamada «ley biogenética» ante su clase.
Esta «ley» enuncia que en su desarrollo, los embriones pasan por las
diversas etapas que alcanzaron sus antecesores al ascender por «la
escala evolutiva».

Reminiscencias de años pasados

Me sentí identificado con este estudiante, porque en la primavera de
1947, cuando yo era estudiante de primer año y estudiando mi primer
semestre de zoología en la Universidad de Massachusetts en Amherst, viví
una experiencia similar. Mi profesor, Gilbert L. Woodside, un doctor en
embriología educado en Harvard, y que entonces era pionero en esta
disciplina, presentó en nuestra clase el argumento de la embriología
para la evolución. En general, este concepto se designa como
recapitulación, porque se supone que el embrión en desarrollo «resume» o
«recapitula» toda la historia de su raza. Cuando se presentan ciertas
observaciones acerca del desarrollo embrionario de una forma
convincente, este argumento induce a aceptar una secuencia
macroevolutiva de las especies animales o vegetales. Recuerdo que
después de esta clase pensé: «¿Cómo podría nadie dudar de la realidad de
la evolución cuando ha comprendido esta evidencia?»

Me surgió el deseo profundizar en el conocimiento de la biología, de
modo que cambié mi especialidad de psicología a zoología, y estudié
fisiología y entomología en mi segundo año. Me había convertido al
cristianismo mientras estaba en la marina, antes de mi educación
universitaria, pero después de dos años en la universidad, mis creencias
cristianas hacían frente a unos retos ante los que resultaba difícil de
resistir. Me habían propuesto el puesto de asistente de laboratorio para
la clase de fisiología para el siguiente otoño, y me hubiera gustado
mucho aceptar, pero cambié a un instituto cristiano de enseñanza
superior (Houghton en Nueva York), donde me especialicé en zoología, con
grados en Biblia y en química. Recibí una diplomatura en letras en 1950,
y en el verano de 1951 una diplomatura en ciencias, también en zoología,
en otro instituto superior cristiano (Wheaton, en Illinois). En este
último extendí mis conocimientos en ciencia y en teología. Luego enseñé
ciencias a estudiantes de secundaria durante un año en la Escuela Ben
Lippen, que estaba entonces en Carolina del Norte. En 1952 volví como
estudiante graduado a la Universidad de Massachusetts, donde conseguí un
puesto como profesor auxiliar y auxiliar de investigación.

Cambio de perspectiva

Sin yo preverlo, me encontré en un curso de embriología experimental con
el doctor Woodside, que era ahora el Catedrático Numerario del
Departamento de Zoología y decano de la Escuela de Graduados. Me sentí
cautivado por el doctor Woodside y por su campo de embriología. Emprendí
una investigación e hice una tesis sobre la embriología del pollo y el
primer fármaco inhibidor del cáncer, la 8-azaguanina (véase Frair y
Woodside, 1956).

Durante mi estudio e investigación, me decidí a sondear las
profundidades de la recapitulación embrionaria, ¡pero, para mi total
sorpresa aprendí por el doctor Woodside que la «ley biogenética» estaba
muerta! De modo que el hombre que me había convencido de la importancia
de la recapitulación en mi primer año de carrera, cinco años después me
estaba convenciendo de todo lo contrario. El doctor Woodside no solo no
la creía, sino que realmente la desdeñaba. La recapitulación ya no podía
ser nada más que una hipótesis en el mejor de los casos, y no quería que
yo tuviera nada que hacer con ella.

El profesor Woodside creía que la embriología como disciplina había
sufrido un retraso debido a la recapitulación. Me contó que para
mediados del siglo 20 ningún embriólogo bien informado podía aceptar el
concepto de la recapitulación. Muchos investigadores habían abandonado
sus proyectos, frustrados al quedar atrapados en callejones sin salida
en el intento de hacer concordar sus datos embriológicos dentro de un
contexto evolutivo. El profesor Woodside creía también que solo había un
único Premio Nóbel en embriología (Hans Spemann) debido a que muchos
otros excelentes investigadores en embriología habían estado centrándose
en la evolución y fracasando. Un ejemplo de las muchas excepciones a la
hipótesis de la recapitulación es que en un esquema evolutivo la médula
espinal está presente antes que el cerebro, pero en embriología el
cerebro se desarrolla antes. ¿Pero acaso no es la evolución el concepto
que unifica a toda la biología? Al menos, hace 50 años ya sabíamos, y
seguimos sabiéndolo en la actualidad, que la recapitulación darwinista
no forma parte de tal unificación (véase Bergman, 1999; Wells, 1999a).

Ernst Haeckel

Con frecuencia se han atribuido a Charles Darwin ideas que él promovió,
incluso en el caso de que dichas ideas se hubieran originado en las
mentes de otras personas. Así sucede con la recapitulación, que parece
hundir sus más antiguas raíces entre los griegos de más de medio milenio
antes de Cristo (véase Osborn, 1929). Durante el siglo dieciocho se
expusieron algunos pensamientos tocantes a la recapitulación, pero el
propularizador más famoso de la recapitulación fue el zoólogo y filósofo
Ernst Haeckel (1834-1919). Él fue el partidario más destacado, dogmático
y activo del evolucionismo darwinista en Alemania, pero su influencia se
extendió por todo el mundo. Después de conocer a Darwin en 1866, Haeckel
trató de poner no solo la ciencia, sino también la filosofía y la
religión bajo un paraguas evolucionista ateo (Jenkins-Jones, 1997).

Es interesante observar que desde la década de los 1860+ se ha sabido
que Haeckel había falseado sus ilustraciones empleadas para «demostrar»
la recapitulación. El tratamiento más extenso de esta cuestión en inglés
es el libro de Assmuth y Hull, publicado en 1915. Estos autores hacen
referencia a una enorme cantidad de material que revela que los miembros
de la comunidad científica habían reconocido que en su defensa de sus
puntos de vista, Haeckel perpetró fraudes y falsedades de manera
constante y con todo descaro. Hay denuncias claras que se remontan a
1908, a 1875, y al menos a fecha tan temprana como 1868. Muchos
científicos se unieron en condenar «los métodos de Haeckel, en los
ejemplos que habían quedado denunciados ... por ochenta y tres personas
[un grupo de 46 y otro de 37] de buena posición en diversas ramas de la
ciencia y del mundo académico, además de otros que publicaron sus
condenas a título individual» (Assmuth y Hull, p. 23). Véase también
Rusch, 1969. Las muchas docenas de los fraudes y falsificaciones de
Haeckel tenían que ver con la embriología y con otros campos científicos.

Tanto en los tiempos de Haeckel como en la actualidad los científicos
han admitido que los investigadores han de tener libertad para erigir
sus hipótesis y teorías sobre la base de la evidencia empírica. Pero han
reconocido de manera uniforme la impropiedad de apoyar estos conceptos
mediante datos imaginarios no identificados o mediante falseamientos de
los datos obtenidos o presentados ante otros. Como ejemplo de las
fechorías de Haeckel, véanse las Láminas I y II (Figuras 1 y 2)
procedentes de Assmuth y Hull [con los textos traducidos al castellano
—N. del T.].

Las actividades de Haeckel (aparte de posiblemente su investigación
científica efectiva en zoología sistemática) parecen haber estado tan
estrechamente unidas a su filosofía que parece imposible separar sus
acciones de sus actitudes. Por ejemplo, cuando alguien presentaba
objeciones a las pretensiones embriológicas de Haeckel y de sus
seguidores, estos decían:

«Esta cuestión pertenece a la embriología, y por ello vosotros, que no
sois embriólogos, sois incompetentes para formaros un juicio en este
tema.» Incluso si su oponente resultaba ser un embriólogo, le
desacreditaban si encontraban que mantenía el más mínimo vestigio de
creencia en Dios, en el libre albedrío o en el alma humana.
Inmediatamente lo tildaban de teólogo, de oscurantista clerical, cuyas
supersticiones dualistas le privaban del libre uso de su razón. Las
páginas de Haeckel están salpicadas de esta táctica de «sentencias
ex-cátedra» ... (Assmuth y Hull, p. 54).

Un crítico explícito de Haeckel era J. Reinke, Profesor de Botánica en
la Universidad de Kiel.

En un opúsculo titulado «Lo último sobre el Haeckelismo» (Heilbronn
1908) Reinke llena siete páginas con columnas paralelas, con una que
contiene «lo que dice Haeckel», y la otra, «la verdad». Da veinticuatro
ejemplos de falsamientos perpetrados por Haeckel, y añade: «Estos son
ejemplos tomados al azar. Sería posible multiplicarlos por muchas veces»
(Assmuth y Hull, p. 31).

Pero parece que Haeckel, el divulgador, no se refrenó debido a estas
denuncias, y mantuvo sus maniobras engañosas en sus años posteriores,
intentando justificarse a veces afirmando que estaba siguiendo
procedimientos normales en biología. Como resultado, incontables
científicos y estudiantes de ciencia, incluyendo muchos autores, han
sido llevados a engaño, bajo una influencia que ha ido manifestándose
hasta el final del siglo veinte. Incluso a pesar de que en la actualidad
muchos científicos tienden a creer que la eliminación de la «ley
biogenética» fue un fenómeno que tuvo lugar entre mediados y finales del
siglo veinte, incluso en 1915 ya se podía mantener la siguiente
declaración, totalmente explícita:

Difícilmente se puede encontrar en la actualidad a ningún científico
destacado que acepte esta ley tal como se expone. La razón de ello,
totalmente convincente, es que la investigación reciente ha demostrado
con claridad que las excepciones a esta ley son mucho más frecuentes que
sus materializaciones. La mayor parte de las etapas por las que pasan
los embriones individuales de diferentes animales no se corresponden en
su mayor parte con las gradaciones que, según la teoría de la evolución,
constituyen la historia del desarrollo de la vida (Assmuth y Hull, p. 98).

Probablemente, Haeckel era conocedor de estas dificultades, porque
distinguió los cambios embrionarios que conducían al progreso evolutivo
(«palingénesis») de otras desviaciones («cenogénesis»). Pero los
llamados cambios cenogenéticos son tan numerosos que no sustentan la
«ley», sino que la refutan.

Como se indica al comienzo de este artículo, algunos profesores siguen
presentando la «ley biogenética» en apoyo de la macroevolución, aunque
ha estado moribunda durante décadas a la luz de las enseñanzas de muchos
científicos pioneros incluyendo el difunto biólogo canadiense, W. R.
Thompson, que en 1956 escribió una «Introducción» para una reedición de
El origen de las especies de Darwin, en la que observaba:

Cuando la «convergencia» de los embriones no resultó totalmente
satisfactoria, Haeckel alteró las ilustraciones de las mismas para que
concordasen con su teoría. Las alteraciones eran ligeras pero
significativas. La «ley biogenética» como prueba de evolución carece de
todo valor (pp. xv–xvi).

Durante los últimos años, las ilustraciones de Haeckel han vuelto a
estar en las noticias debido a que algunos libros de texto en favor de
la evolución han estado todavía publicando el material fraudulento de
Haeckel (véase Richardson, et al., 1998).

imágenes fraudulentas de embriones de Haeckel

Figura 1. Copias fraudulentas de embriones realizadas por Haeckel (1 y
2) comparadas con los originales de Selenka (2) y His (4) (Assmuth y
Hull, 1915).

Sir Gavin de Beer

Sir Gavin de Beer (1899–1972) fue un célebre zoólogo y evolucionista
británico, influyente en el campo de la embriología. Fue director de la
división de Historia Natural del Museo Británico en 1950–1960. En 1930
publicó un libro, Embryology and Evolution, en el que rechazó el
concepto de la recapitulación embriológica. Publicó versiones ampliadas
de sus puntos de vista anti-haeckelianos en Embryos and Ancestors, con
copyright en 1940, 1951 y 1958. Sir Gavin de Beer, 1958, se refirió a la
teoría de Haeckel como caduca y como «una camisa de fuerza mental que ha
tenido lamentables efectos sobre el progreso de la biología» (p. 172), y
concluía en que «la evolución no explica la embriología» (p. 173). Por
ejemplo, durante la filogenia los dientes llegaron antes que las
lenguas, pero en los embriones de los mamíferos las lenguas se
desarrollan antes que los dientes (p. 7). En el caso de los embriones de
los pollos, el corazón funciona ya en una etapa muy temprana del
desarrollo, pero en la rana (que se supone que está más cerca de la
línea ancestral) el corazón aparece en una etapa mucho más posterior del
desarrollo. De forma específica, la desemejanza se relaciona con la
necesidad que tiene el pollo en su desarrollo de recibir yema; mientras
que el huevo de la rana tiene mucho menos cantidad de yema. Por ello,
las diferencias se deben a condiciones estructurales y funcionales de
ambos animales, no a su presunta relación evolutiva.

A menudo se precisa de un considerable período de tiempo antes que se
modifiquen posturas establecidas en la ciencia debido a nuevas
evidencias. Esto queda ilustrado por Perry, 1952, que parece haber
comprendido que la ley biogenética había quedado refutada, pero que
cuando escribió su texto de zoología general parece haber sido bastante
remiso en sus menciones acerca de la recapitulación.

Se han descubierto diversos hechos que contradicen la teoría de la
recapitulación, o que al menos son difíciles de interpretar bajo la
misma. En la actualidad, muchos biólogos respetados cuestionan la
significancia del aparente acuerdo de algunos de los hechos con la
teoría (p. 519).

Sir Gavin de Beer empleó muchos ejemplos para exponer cómo los órganos
llamados homólogos (estructuralmente semejantes) podían proceder de
estructuras embrionarias muy diferentes entre diversos embriones.
Asimismo, desveló que comúnmente las estructuras homólogas no van
determinadas por genes idénticos (véase de Beer, 1971). Una reciente
evaluación de esta cuestión por Wells y Nelson, 1997, resalta esto:

Investigaciones posteriores han confirmado de forma abrumadora la
corrección de la observación de de Beer. La homología, tanto si se
define morfológicamente como filogenéticamente, no puede atribuirse a
vías de desarrollo semejantes, como tampoco puede atribuirse a genes
semejantes (p. 17).

En otras palabras, órganos similares en los cuerpos de diferenes
organismos no resultan de secuencias similares de nucleótidos en el ADN
de los genes. Recientes investigaciones parecen estar llevando a alguna
mejor comprensión de una solución de este rompecabezas.

Ilustración falsificada de Haeckel de los esqueletos simios y humano

Figura 2. Los dibujos fraudulentos de Haeckel's (II) representan
falsamente la placa original de Huxley (I). Haeckel dibujó los
esqueletos para que se pareciesen más, con lo que se sugería una
secuencia evolutiva en lugar de un grupo heterogéneo, tal como Huxley
los había dibujado de forma más realista (Assmuth y Hull, 1915).

Genes homeóticos

Durante unas dos décadas ha ido creciendo el conocimiento acerca de los
genes homeóticos, pequeñas secuencias de nucleótidos que se comportan de
manera parecida a activadores maestros para el control del desarrollo de
diversas partes del organismo. Los genes homeóticos tienen unos papeles
críticos en la producción de brazos, patas, ojos y otras partes del
cuerpo en animales en desarrollo de muchas clases. Característicamente,
en cada gene homeótico hay una secuencia determinada de alrededor de 180
pares de bases de ADN muy semejantes en secuencia en los
correspondientes genes homeóticos de otros animales, tanto si se trata
del ratón como del hombre, de la mosca de la fruta o del Anfioxus. Por
ejemplo, en una mosca un tipo determinado de gene afectará a la antena,
y en un ratón un gene muy similar afecta a la parte posterior del
cerebro. Otro gene homeótico parece ser un controlador maestro del
desarrollo de los ojos, incluyendo los ojos compuestos de los insectos y
de los órganos visuales muy diferentes de los pulpos e incluso de los
humanos (véase Wells, 1998).

Cada gene homeótico produce pequeñas moléculas de proteínas que sirven
para activar la transcripción de otros genes al unirse a sus loci
promotores. Como resultado se da una cascada de acontecimientos químicos
que lleva en su momento a la formación de una estructura del cuerpo como
un ojo o una pata.

En los últimos años se ha llegado a saber, para gran desconcierto de los
investigadores, que los genes y sus mutaciones no van vinculados a
componentes estructurales del cuerpo. Por ejemplo, una espectacular
ilustración de esta discrepancia ha resultado de experimentos de
hibridación del ADN que indica una similitud estimada en el ADN del 98
al 99 por ciento en los chimpancés y en los humanos, mientras que las
personas, en lo morfológico y fisiológico, darían más bien un valor de
un 70 al 80 por ciento respecto a los simios. EL ADN está situado en los
48 cromosomas de los chimpancés y en los 46 cromosomas de los humanos.
Por ello, además de las secuencias básicas de los nucleótidos en el ADN
debe haber otros factores que tienen una significativa influencia sobre
el desarrollo. Estos factores podrían incluir efectos relacionados con
las diferentes disposiciones del ADN en los cromosomas de los chimpancés
y de los humanos (véase Hopkin, 1999).

Consideraciones

Uno de los primeros investigadores de la Drosophila que exploró los
mutantes homeóticos fue W. J. Ouweneel, que analizó las perspectivas
evolucionistas y creacionistas respecto a ello. Llegó a la conclusión de
que los puntos de vista de evolucionistas pioneros como Goldschmidt,
Schindewolf y Nilsson eran preferibles al neodarwinismo. Consideró
ingenuos a los neodarwinistas clásicos que estiman que «la impresionante
complejidad de los sistemas biológicos ... se había originado por
procesos al azar» (1975, p. 153).

En un reciente artículo creacionista, el biólogo epigenetista J. Wells,
1998, trata acerca los graves problemas existentes para los conceptos
macroevolucionistas de los orígenes de los genes homeóticos y de las
adaptaciones que los mismos controlan. Los evolucionistas consideran que
la mayor parte de los genes homeóticos surgieron en época temprana de la
evolución antes que se hubieran seleccionado las adaptaciones sobre las
que los mismos ejercen su influencia. Esto es un problema para los
darwinistas. Wells se opone al «neodarwinismo reduccionista basado en el
ADN». Además del ADN, él considera otros factores que proporcionan
información para el desarrollo. Dentro del citoplasma existen al menos
tres influencias importantes: el citoesqueleto, las membranas y la
zonación de otros componentes. El ADN se describe como indicando qué
materiales de construcción se necesitan; y otras características
determinan cómo se ensamblarán los materiales. Aunque estos procesos
solo se comprenden vagamente en la actualidad, Wells cree que los
recientes avances en embriología se comprenden mejor usando un
planteamiento de designio (Wells, 1999b).

De modo que la cuestión de centra en si los datos se ajustan mejor en un
patrón evolucionista en el que los genes homeóticos serían «conservados»
(de filum en filum) a lo largo de grandes períodos de tiempo, o si
concuerdan mejor con procesos «dirigidos a un fin». Quizá es ya hora de
un giro a un paradigma teleológico que nos posibilite una nueva forma de
conceptualizar el desarrollo. Puede que estemos en el umbral de abrir
una nueva perspectiva de pensamiento que desvele leyes que hayan
escapado hasta ahora a nuestro conocimiento.

Se debería considerar una alternativa creacionista que enuncia que Dios
creó tipos distintos de plantas y animales sin relación física (véase
Frair y Davis, 1983). La investigación genética (incluyendo
investigación de los genes homeóticos) ha revelado lo que la mayoría de
los creacionistas reconocería como la obra de Dios que empleó genes
similares para diferentes órganos en una diversa gama de organismos.

En mi respuesta al estudiante universitario que en 1999 tenía este mismo
problema que yo había encontrado hacía 52 años, le di mucha de la
anterior información. De modo que, ¿qué consejo adicional podríamos dar
a nuestros actuales estudiantes de ciencia? Deberíamos tratar de sacar a
luz todos los hechos relevantes posibles, ponderarlos cuidadosamente, y
estar dispuestos a dejarnos dirigir por la evidencia. Como sucede con la
ciencia en general, tenemos que mantener un grado de provisionalidad
respecto a nuestras conclusiones.

Agradecimientos

El doctor Jerry Bergman ha cedido amablemente material importante y
útiles sugerencias que han mejorado este manuscrito. Además de
sugerencias para este artículo, el doctor George Howe ha proporcionado
material impreso así como sus propios y útiles escritos inéditos acerca
de genes homeóticos.

Referencias

CRSQ: Creation Research Society Quarterly

Assmuth, J. y Ernest R. Hull. 1915. Haeckel’s frauds and forgeries.
Examiner Press, Bombay, India.

Bergman, Jerry. 1999. «The rise and fall of Haeckel’s biogenetic law».
Manuscrito en proceso de publicación [Publicado posteriormente en CRSQ,
37(2), sept. 2000, pp. XXX].

de Beer, Sir Gavin. 1958. Embryos and ancestors, tercera ed. Oxford
University Press, Londres, Inglaterra.

——— 1971. Homology, an unsolved problem. In J. J. Head y O. E.
Lowenstein (editores), Oxford biology readers. Oxford University Press,
Londres, Inglaterra. pp. 1–16.

Frair, Wayne y Percival Davis. 1983. A case for creation, tercera
edición. School of Tomorrow (Accelerated Christian Education),
Lewisville, Texas.

Frair, Wayne F. and Gilbert L. Woodside. 1956. «Effects of 8-azaguanine
on early chick embryos grown in vitro». Growth 20:9–18.

Hopkin, Karen. 1999. «The greatest apes». New Scientist 162(2186):26, 28–30.

Jenkins-Jones, Sara. 1997. Random House Webster’s dictionary of
scientists. Random House, New York.

Osborn, Henry Fairfield. 1929. From the Greeks to Darwin, the
development of the evolution idea through twenty-four centuries, segunda
ed. Charles Scribner’s Sons, Nueva York.

Ouweneel, Willem J. 1975. «Homeotic mutants and evolution». CRSQ
12(3):141–154.

Perry, James C. 1952. The science of zoology. The Bruce Publishing
Company, Milwaukee, Wisconsin.

Richardson, Michael K., James Hanken, Lynne Selwood, Glenda M. Wright,
Robert J. Richards, Claude Pieau, and Albert Raynaud. 1998. «Haeckel,
embryos, and evolution», Science 280(5366):983, 985–986.

Rusch, Wilbert H. 1969. «Ontogeny recapitulates phylogeny», CRSQ 6(1):27–34.

Thompson, W. R. 1956. «Introduction to Charles Darwin’s Origin of
Species», sexta edición (1872). Dutton and Company, Nueva York.

Wells, Jonathan. 1998. «Recent insights from developmental biology». En
William A. Dembski (editor), Mere creation: science, faith & intelligent
design. Intervarsity Press, Downers Grove, Illinois. pp. 51–70.

——— 1999a. «Haeckel’s embryos & evolution». The American Biology Teacher
61(5):345–349.

——— 1999b. «Development by design». Touchstone. En prensa a la fecha de
la publicación de este artículo.
Wells, Jonathan y Paul Nelson. 1997. «Homology: a concept in crisis».
Origins and Design 18(2):12–19.

Título: Embriología y Evolución
Título original: Embriology and Evolution

Autor: Wayne Frair, Ph.D.

Fuente: Creation Research Society Quarterly, Vol. 36(2)62-67, septiembre
de 1999
© Copyright 2005, Creation Research Society
6801 N. Highway 89
Chino Valley, AZ 86323 - EE. UU.

Traducción del inglés: Santiago Escuain
© Copyright 2005, SEDIN - todos los derechos reservados.

SEDIN-Servicio Evangélico
Apartado 126
17244 Cassà de la Selva
(Girona) ESPAÑA
Se puede reproducir en todo o en parte para usos no comerciales, a
condición de que se cite la procedencia reproduciendo íntegramente lo
anterior y esta nota.

http://www.sedin.org/ID/embriologiafrair.html

Shiliam khemen

Siento vergüenza decirlo, pero confirmo y reconozco, que durante mucho
tiempo yo también creí en la grán mentira del evolucionismo, he aquí la
muestra:

- --

De: Suzudo
Fecha: 03/09/2006 23:25 GTM+2
Hilo: Re: Hoy aula de religión: Evolucionismo
En: es.charla.religion

http://groups.google.es/group/es.charla.religion/msg/5c1f22157db3ab3f?dmode=sour...

De: Suzudo
Fecha: 30/08/2006 23:09 GTM+2
Hilo: Re: evolución (o la mentira más grande jamás contada)
En: es.charla.religion

http://groups.google.es/group/es.charla.religion/msg/c4ed34fbc7bf63cc?dmode=sour...

De: Suzudo
Fecha: 07/09/2006 22:52 GTM+2
Hilo: Re: Preguntas a los evolucionistas
En: es.charla.religion

http://groups.google.es/group/es.charla.religion/msg/130377e970385d6f?dmode=sour...

De: Suzudo
Fecha: 02/09/2006 16:43 GTM+2
Hilo: Re: Hay Muchos Problemas Con la Teoría De La Evolución
En: es.charla.religion

http://groups.google.es/group/es.charla.religion/msg/77c5e275e1d1122f?dmode=sour...

De: Suzudo
Fecha: 31/08/2006 18:56 GTM+2
Hilo: Re: Hay Muchos Problemas Con la Teoría De La Evolución
En: es.charla.religion

http://groups.google.es/group/es.charla.religion/msg/647388da9e256c7e?dmode=sour...

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http://groups.google.es/group/es.charla.religion/msg/e02cd10928744c87?dmode=sour...
**

De: Suzudo
Fecha: 30/08/2006 23:12 GTM+2
Hilo: Re: La Cronologia Del Eslabon Perdido
En: es.charla.religion

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De: Suzudo
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Hilo: Re: Si tuviera una visión
En: es.charla.religion

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De: Suzudo
Fecha: Lun 14 ago 2006 - 18:34 GTM+2
Hilo: Evolución Diseño Inteligente
En: es.charla.religion

http://groups.google.es/group/es.charla.religion/msg/862ca49214c0795f?dmode=sour...

***************

De: Suzudo
Fecha: 04 Nov 2006 20:30:34 +0100
Hilo: ¿Eres un ser espiritual?
En: es.charla.religion

http://groups.google.es/group/es.charla.religion/msg/ca3b695051866f29?dmode=sour...

De: Suzudo
Fecha: 02 May 2006 07:24:34 +0200
Hilo: El más patético intento de responder al reto de la Complejidad
Irreducible
En: es.charla.religion

http://groups.google.es/group/es.charla.religion/msg/b06919b4646dec1e?dmode=sour...

De: Suzudo
Fecha: 04 Nov 2006 01:11:53 +0100
Hilo: Mutaciones "benéficas" en el cuerpo humano?
En: es.charla.religion

http://groups.google.es/group/es.charla.religion/msg/22735bd9188ec36a?dmode=sour...

De: Suzudo
Fecha: 30 Aug 2006 23:08:44 +0200
Hilo: Algunos Sapos Refutan La Evolución
En: es.charla.religion

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